¿Honduras? Ah, sí, le metimos dos goles

“Yo no me voy a arrepentir de nada de lo que pasó en mi país, sólo de la incomprensión que nunca esperé de parte de los demás países del mundo.” -Roberto Micheletti, ex presidente golpista de Honduras-

 

Hoy se cumple un año del golpe de Estado que en Honduras sacó del país al presidente democrático Manuel Zelaya. Lo recuerdo por si alguien se despistó, pues doy por hecho que todos lo saben. Aparte de que hoy se mencionará en los medios, en las últimas semanas el país centroamericano ha merecido mucha atención de la prensa española. Basta echar un vistazo a las hemerotecas para comprobarlo: aunque desde las cuestionadas elecciones de noviembre que dieron la victoria a Porfirio Lobo el país había ido desapareciendo de las noticias, hace unos días Honduras regresó a las portadas, y durante una semana ocupó más páginas y minutos televisivos que durante los días del golpe.

Vale, veo que ya lo han pillado: no era de Honduras como país de lo que se hablaba, ni de la resistencia, ni de las violaciones de derechos humanos que continúan, sino de la selección de fútbol hondureña, que se cruzó en el camino de la española en el Mundial. Así es: fuera de las páginas deportivas, el asunto hondureño ha ido extinguiéndose, y una vez pase este primer aniversario se hundirá en el olvido informativo, hasta que otro golpe, un terremoto o alguna noticia pintoresca nos llame la atención otra vez.

Lejos de los focos, los hondureños siguen sufriendo las consecuencias del golpe: en los últimos meses, ya con Porfirio Lobo en el poder, han continuado los asesinatos de periodistas y opositores, que suelen camuflarse como delitos comunes, cosa fácil en uno de los países más violentos del mundo. La resistencia civil ha seguido denunciando desapariciones, torturas y presiones de todo tipo, y ha mantenido su lucha, creando además una comisión de la verdad que se opone a la dudosa comisión oficial creada por el gobierno de Lobo.

Sólo ha pasado un año, pero parece que hace mucho más tiempo por la forma en que nos hemos desentendido de los hondureños. Todos: gobiernos, medios y ciudadanos –me incluyo-. Hoy tenemos una oportunidad para rectificar, y dar algo de calor a quienes siguen resistiendo, pues en toda España hay convocadas concentraciones de apoyo.