Trabajar cansa

'Yo no te espero', ni aunque dejes beneficios

"La visita es una gran inversión, porque el retorno es mucho mayor que la inversión estricta, y contribuye a mantener la marca de Barcelona." -Jordi Hereu, Alcalde de Barcelona-

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Aunque tengan el alma en paz con su dios y se hayan ganado el cielo, no deben de tener la conciencia muy tranquila los gobernantes que se van a gastar una millonada para que Ratzinger y sus fieles estén cómodos. Sólo así se entiende su insistencia en justificarse, recurriendo a tres argumentos: que es un Jefe de Estado y merece atenciones; que no se hace nada que no se hiciera con otros visitantes ilustres o ídolos de masas (el alcalde de Santiago lo comparó con los Rolling Stones); y el más repetido: que es un dinero bien invertido, y lo recuperaremos con creces.

Lo primero es cierto, aunque la condición de Jefe de Estado del Papa se asimila a la de pulpo como animal de compañía. Vale, lo damos por bueno, y hay que recibirlo con honores y atenciones. Pero no recuerdo ningún presidente o rey que venga de visita y monte una concentración callejera de seguidores, y encima se la paguemos entre todos.

En cuanto al segundo argumento, la visita tiene algo de gira promocional, sí, pero el Papa no es asimilable a un rockero –que tampoco haría gastar esos millones por muchos fans que tuviera-. Más bien se parece al consejero delegado de una empresa que monta un acto publicitario para captar nuevos clientes y fidelizar los que ya tiene. Dado que la visita es pastoral, Benedicto viene como jefe de la multinacional católica, a vender lo suyo, y la publicidad gratuita que recibe su producto ya la querría la cocacola.

Sólo queda el tercer argumento: el Papa es una máquina de hacer dinero, así que no es gasto sino inversión. La Xunta calculó los beneficios en 17 millones, seis veces su coste. A lo que se suma la promoción turística de la ciudad ante millones de telespectadores que supuestamente seguirán la misa en todo el mundo.

Aparte de ser cálculos muy dudosos, incluso si fueran ciertos no me convencerían. Estamos hablando de la sumisión de un Estado constitucionalmente aconfesional ante el jefe de una confesión religiosa, y que sea un pelotazo no lo disculpa. Es como cuando dicen que un rey sale más barato que un presidente republicano. Es mentira, pero si fuera cierto tampoco vale.