Trabajar cansa

Cuando lo penoso es llegar a los 65

"Yo no veo a un minero trabajando hasta los 67 años, pero sí veo otras actividades que pueden ampliar la edad de jubilación." -Patxi López, lehendakari-

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Estoy deseando ver el catálogo de trabajos penosos que espero acompañe a la reforma de las pensiones, para ver cuáles son las profesiones que el Gobierno considera suficientemente duras como para permitirles la jubilación a los 65 en vez de a los 67, según la flexibilidad que han prometido.

Lo previsible es que no exista tal catálogo, y todo quede en una fórmula indefinida sobre "trabajos con especial penosidad" o "trabajos de gran exigencia física", o como mucho se haga referencia a algún sector concreto. Pero estaría bien que sirviera para abrir un debate sobre condiciones laborales, así veríamos que el problema de la penosidad no es tan simple como para reducirlo a albañiles y mineros.

Como ya escribí otro día, más que de trabajos penosos habría que hablar de condiciones penosas. Dejando al margen profesiones cuya dureza es intrínseca e indudable (y que deberían tener una jubilación temprana), para muchos otros trabajadores la penosidad viene dada por las condiciones precarias en que desarrollan su actividad más que por ésta en sí misma.

Conozco a muchos para los que la perspectiva de tener que seguir hasta los 67 será una cuesta arriba añadida a la que ya supone su día a día laboral. Hablo de trabajos con componente físico que implica cansancio, lesiones y desgaste, pero también otros que aparentemente no exigen en lo físico y que sin embargo también agotan, enferman y desgastan. Todos conocen ejemplos, y muchos de ustedes estarán en esas situaciones.

El profesor Navarro lo recuerda una y otra vez: la salud, la calidad y la esperanza de vida van por barrios, no son iguales para todos, y la desigualdad económica y social se hace carne en cosas como vivir menos años, tener más padecimientos y enfermedades, y menos recursos para soportarlos.

Hay trabajadores que a los 65 están en su mejor momento, sí. Y salvo excepciones obligadas, el que quiere puede seguir más allá de esa edad, aunque sea por afición. Pero para otros el tramo final sólo se soporta por la proximidad de la prometida jubilación. Si esa meta se la echan más para allá, y con una pensión menor, yo lo llamaría crueldad social.