Trabajar cansa

Europa nos habla en alemán (o en chino)

"Lo difícil es cuando uno dice que los salarios suben con la inflación. No, los salarios suben cuando se han conseguido beneficios." -Ángela Merkel, Canciller alemana-

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Tanto que bromeaban algunos esta semana con que nos apuntemos a un curso rápido de alemán por si hay que hacer la maleta y buscar trabajo allí, y al final va a ser verdad que nos conviene aprender alemán a marchas forzadas. Pero no para buscar trabajo en Berlín, sino para entender la política económica europea que se nos viene encima, y que tiene un fuerte acento alemán.

Aunque estábamos todos de los nervios por la visita de ayer, lo importante será hoy, cuando está previsto que la canciller alemana presente en la cumbre de Bruselas ante los líderes europeos su esperado plan de competitividad, con el que piensa salvar la Unión Europea y la moneda única, que no es exactamente lo mismo que salvarnos a los europeos.

A cambio de reforzar el fondo de rescate, Merkel propone al resto de países "armonizar las políticas fiscales, laborales y sociales" para "mejorar la competitividad". Uy, qué mal suena eso, ¿verdad? Armonizar es un verbo precioso, pero cuando se usa en materia económica, ya sabemos lo que significa. En este caso, me temo que se refiere a igualar por abajo: coger lo peorcito de cada país en términos de impuestos, de derechos laborales y de protección social, y generalizarlo al resto. En cuanto a lo de ser más competitivos ya saben, es algo que, como la fama en la serie televisiva del mismo nombre, cuesta y se paga con sudor.

Por ahora, entre el opaco lenguaje economicista de la canciller, hemos pillado una palabra que sí conocemos: salarios. Ha propuesto desvincular salarios de inflación. Sumen a ello el desmantelamiento de la negociación colectiva que algunos pretenden en España, y ya imaginan el resultado: pérdida de poder adquisitivo, trabajadores más baratos. Cómo será la cosa que hasta el vicepresidente de la CEOE dijo ayer que le parecía un cambio "muy radical".

Si hasta ahora Europa nos hablaba con una jerga burocrática que no entendíamos, ahora nos habla en alemán, aunque es como si nos hablase en chino. Nada extraño, pues en el fondo se trata de competir con potencias como China, un país donde me parece que los trabajadores no tienen cláusulas salariales.