Trabajar cansa

¿Tú vas con Rubalcaba o con Chacón?

"Lo importante de las primarias es su existencia, la posibilidad para los militantes de ejercer la democracia profundamente." -José María Barreda, presidente de Castilla-La Mancha-

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Me dan ganas de afiliarme al PSOE hoy mismo para no quedarme fuera de esas primarias que tan buenos momentos nos van a dar. Pero tampoco hace falta llegar a tanto: aunque no votemos en ellas, todos tenemos un asiento reservado como espectadores, y podremos compartir las emociones de los próximos meses, el deportivo espectáculo de la competición entre candidatos, los análisis de gestos y palabras, las porras sobre el resultado, la intriga hasta el último minuto, la euforia del vencedor y la resaca del derrotado.

En mi barrio, por ejemplo, ya hay rubalquistas y chaconistas, gente que en el bar te convence de las virtudes de uno u otra aunque nunca hayan votado al PSOE ni piensen hacerlo, sabedores de que uniéndose a la hinchada se sigue la competición con más emoción, como pasa en la Fórmula Uno.

A mí no me gustan ni el automovilismo ni la partitocracia, pero me sumo con pasión a los debates para no quedarme fuera, igual que me solidarizo y sufro con las penas de los famosos cuando se divorcian o se les muere un familiar. Siguiendo este símil, la "democracia interna" de los partidos, en un sistema bipartidista donde son máquinas de poder que garantizan la alternancia sin sobresaltos, me recuerda a cuando esos mismos famosos nos abren la puerta de su casa en las revistas del corazón: se mira pero no se toca.

Sí, los afiliados tendrán la palabra, y son más presentables unas primarias que un dedazo. Pero me mosquea cómo esa democracia interna va reemplazando a la democracia "externa", y cómo las primarias sirven para reforzar el bipartidismo y el poder de los grandes partidos, fuera de los cuales se achica la participación.

Está muy bien elegir el candidato a presidente, pero habría estado mejor que los afiliados –y ciudadanos en general- además de opinar sobre si preferimos un candidato veterano o joven, hubiésemos tenido voz y voto para reformar las cajas, las pensiones o el mercado de trabajo. Pero claro, eso sería como entrar en la mansión de la baronesa con nuestros sucios zapatos, con lo bonita que sale en las fotos.