Trabajar cansa

Si me dices Gürtel, te digo ERE (y al revés)

"Se está intentando hacer por parte del PP una causa general, una causa universal contra diez años de gobierno de Andalucía." -Manuel Chaves, vicepresidente tercero del Gobierno-

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Pensaba escribir hoy sobre la corrupción valenciana, la trama Gürtel y los candidatos imputados, pero tengo puesta la radio y los tertulianos me han convencido de que es mucho peor el escándalos de los ERE en Andalucía, así que escribiré sobre el descontrol en el uso de fondos públicos por parte del PSOE andaluz.

Un momento, esperen, que he cambiado de emisora y ahora otros tertulianos me hacen dudar, dicen que Gürtel es mucho peor, a años luz, dónde va a parar. Empecemos de nuevo. Eh, pero fíjense en la portada de ese periódico: corrupción andaluza a toda página, y a los ERE añaden un hijo del ex presidente autonómico.

Así no hay quien escriba tranquilo una columna: ¿qué es más gordo, Gürtel o los ERE andaluces? Desde el PSOE y algunos medios aseguran que los chanchullos del PP con Correa y el Bigotes son el mayor escándalo de la historia reciente. Pero es que desde el PP y otros medios dicen exactamente lo mismo de los ERE. Estos días hay en los dos grandes partidos y en las trincheras mediáticas una competición de patio de colegio por ver quién la tiene más larga, la corrupción, se entiende.

Si a alguien del PP le preguntas por Gürtel, invariablemente te contesta con los ERE, que según ellos es mucho peor que lo suyo. Si a uno del PSOE le comentas lo de los ERE, te dice que no hay nada, que es una pantalla de humo para tapar Gürtel. Y sus sistemas defensivos son calcados: ayer, el vicepresidente Chaves quitó importancia a los ERE con dos expresiones que hace un año oíamos, idénticas, en boca de populares: que se trata de una "causa general", y que todo es culpa de unos "aprovechados".

Yo no sé hasta dónde crecerá el caso de los ERE, ni si llegará hasta donde ya sabemos que llega la corrupción gurteliana o se quedará muy por debajo. Pero se equivocan unos y otros al pensar que con la corrupción funciona una aritmética simple por la que la basura ajena resta importancia a la propia. En democracia no se resta, todo suma. Y llevamos años sumando, anotando escándalos en una contabilidad que cada vez tiene más ceros.