Trabajar cansa

Europa crea una 'Europa mala'

"Los préstamos que ofrece la UE a Grecia o Portugal no son gratis, pero sí necesarios para salvar lo que une a los países." -Juan Fernando López Aguilar, eurodiputado socialista-

.

Imagino el ánimo con que nuestros vecinos portugueses reciben estos días la visita de los rescatadores del FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, que acuden a negociar el plan de ayuda. Lo de negociar es mucho decir, pues aunque se van a reunir con oposición, empresarios y sindicatos, llegan advirtiendo que, gane quien gane las elecciones, deberá administrar al país la medicina que piensan recetarle.

Estaría bien que en la delegación viajasen también unos cuantos irlandeses y griegos, para que contasen de primera mano a los portugueses lo que les espera. Porque la situación de ambos países no sólo no ha mejorado desde que fueron rescatados, sino que es mucho peor.

Grecia paga ya un 20% por la deuda a tres años, un interés que ya querrían los usureros que por aquí ofrecen unificar créditos con sólo una llamada. Y eso que el rescate era para resolver la crisis de la deuda soberana. El país sigue ajustando todo lo ajustable, recortando todo lo recortable, privatizando a la carrera, y con todo está a un paso de quebrar y tener que reestructurar su deuda.

Irlanda, más de lo mismo: la deuda por las nubes, y las agencias rebajando al nivel de bono basura la puntuación al país y a sus bancos, lo que garantiza que tendrán que pagar mucho más para colocar deuda.

Ambos países deben de estar muy agradecidos a la solidaridad europea. Cómo será la cosa, que la prensa portuguesa publicaba ayer que existen discrepancias en la misión rescatadora, porque el FMI propone que las condiciones de devolución sean algo menos duras que con griegos e irlandeses, con un interés más bajo y un plazo más largo, pero los europeos se niegan. Muy mal están las cosas en la familia europea cuando el FMI nos da lecciones de generosidad.

Está visto que la idea financiera de crear "bancos malos" para sacar la basura de los balances ha encontrado otros usos: Europa está creando una "Europa mala", una caja B, donde aparcar los países con números rojos, para así salvar el negocio. Y por lo que se ve, la temporada en el infierno puede ser muy larga.