Trabajar cansa

El estrés de los tests de estrés

"Si una entidad no pasa el test por no computar las provisiones dinámicas merece toda confianza, es un resultado totalmente irrelevante." -Andreu Mas-Colell, conseller catalán de Economía-

.

Me preguntaba yo por qué llaman "test de estrés" a los exámenes a los bancos, y ahora lo entiendo: por el estrés que provocan. Esta semana, en vísperas de la publicación hoy de los resultados, se multiplicaba el nerviosismo: banqueros estresados por si tienen mala nota, gobernantes estresados por la respuesta de los mercados, bolsas con la respiración contenida. Ya digo, para estrés, el que causan los tests de estrés.

Y es que no falla: cada vez que Europa hace algo para devolver la confianza, consigue lo contrario: más nervios, desconfianza e inestabilidad. De ahí que los días previos todos se pongan el parche antes de la herida: que si mi banco está muy sano pero el test no tiene en cuenta las provisiones genéricas; que si estoy como un roble pero no me aceptan como capital la última emisión de convertibles; que si los examinadores son más exigentes con mis bancos que con los vecinos… El parche gordo, por lo que pueda pasar, lo puso Bruselas hace tres días al confirmar que dará ayudas a los que suspendan. Y para variar, dijo que lo anunciaba para no poner nerviosos a los mercados.

Más que a las pruebas de resistencia de los deportistas, los tests recuerdan a los controles de alcoholemia, y las excusas de unos y otros son como el borracho que no se tiene en pie pero cuando le piden que sople jura que sólo se ha bebido una caña pero con el estómago vacío, o que está tomando un medicamento que altera el resultado, o que el cacharro no funciona bien.

Lo mismo con los bancos: aunque sospechamos que hay entidades a las que todavía les dura la cogorza que se pillaron en los años de fiesta, sin embargo luego soplan y les sale que están sobrios. El año pasado hasta los bancos irlandeses pasaron el test, y eso que iban haciendo eses por la carretera. Este año, los alemanes dejan sin soplar a los bancos con más pinta de beodos. Y en cuanto al resto, el aprobado masivo hace temer que haya trampa, que como en el chiste hayan emborrachado al niño y a la abuela para convencer al guardia de que el aparato está averiado.