Arrímate, que hace frío

 

Escuchaba ayer a un meteorólogo en la radio, y por un momento no sabía bien de qué me estaba hablando: Europa azotada por un frío como no había sufrido en muchos años, víctimas en varios países, gente acaparando combustible y alimentos básicos, sectores económicos paralizados, y la recomendación de las autoridades de no salir a la calle. ¡Ah, es la ola de frío siberiano! ¿En qué estaría yo pensando?

Ya digo, por un momento me confundí, sobre todo después de ver cómo el termómetro laboral volvía a batir marcas históricas: 177.470 nuevos parados inscritos en un solo mes, pocos días después de conocer que el paro real supera con creces los cinco millones, y mientras se multiplican las noticias sobre la miseria que recorre Europa: más población en riesgo de pobreza, casos de desnutrición en Grecia, y la estampa cada vez más cotidiana de quienes buscan en la basura.

Y todos con el frío metido en el cuerpo, sin salir a la calle, que la ola polar de la crisis aprieta de lo lindo e invita a no moverse demasiado para conservar el poco calor que nos queda, y a ver quién es el valiente que se planta en mitad de la plaza o convoca algo, una manifestación, una acampada, una huelga, con lo calentito que se está en casa, que para protestar ya está el twitter.

Algunos, aunque sean pocos, insisten en plantar cara al invierno social, y así cada día sabemos de una nueva protesta por aquí, un “yo no pago” por allá, una acción para impedir otro desahucio; pequeños fuegos que intentan prender en una hoguera mayor, sabedores de que en estos tiempos de castañeo de dientes hay que buscar el calor en los demás, juntándose para pasar menos frío, que como te quedes en casa cualquier día el vendaval te levantará el tejado y las paredes y te dejará en esa intemperie cada vez más concurrida.

Para colmo, la marmota Phil predijo ayer que el invierno será todavía largo, y otra marmota más temida, Standard & Poor’s, salió también de su madriguera para anunciar que hay muchas probabilidades de que pasemos un 2012 siberiano. Lo dicho: busquen con quien juntarse, que a solas se lleva peor.