Opinion · Un paso al frente

Defensa puede castigar al militar antifranquista con el doble de sanción que al piloto que disparó por error un misil en el Báltico

Para el Ministerio de Defensa la firma de un manifiesto antifranquista tiene mayor gravedad (falta grave) que la negligencia que produjo el lanzamiento de un misil y pudo causar una tragedia en Estonia y un incidente diplomático con Francia, Rusia o Estonia (falta leve).

Si Público informaba que el militar en activo que ha firmado el manifiesto antifranquista se enfrenta a una sanción de hasta 30 días de arresto, lo que significa perder la libertad durante un mes, ello contrasta con la mínima sanción impuesta al piloto que disparó erróneamente un misil en el Báltico.

Lanzar un misil en el Báltico supone hasta 14 días de arresto

Situémonos. En pleno verano, el pasado 7 de agosto, el comandante del Eurofighter, un caza o avión de combate, disparó por error un misil aire-aire durante unas maniobras conjuntas en Estonia con otro Eurofighter y dos Mirage 2000 franceses. El disparo se produjo, además, en una situación de elevada tensión con Rusia y muy cerca de su espacio aéreo.

En esas circunstancias, el misil AIM-120 AMRAAM pudo haber causado una tragedia si hubiera impactado con alguno de los otros tres aviones que participaban en el ejercicio, lo que afortunadamente no sucedió. Por si fuera poco, después del accidente el Ejército estonio tuvo que buscar el misil durante diez intensos días sin que fuera posible encontrarlo. Lo que los expertos achacan a que el misil aire-aire se pudo destruir en el aire al no encontrar objetivo alguno. Pero ello solo es una posibilidad, no una certeza.

No fue la única consecuencia de la ahora calificada por el instructor como negligencia, pues la OTAN tuvo que sustituir durante una semana a los Eurofighter españoles por cazas franceses y portugueses mientras se descartaba que el accidente hubiera sido debido a un fallo técnico.

A nivel diplomático, la cuestión llegó hasta los umbrales más altos, pues el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, se vio obligado a dar explicaciones de lo sucedido y la ministra de Defensa, Margarita Robles, no tuvo más remedio que disculparse con su homólogo estonio, Jüri Luik.

Ni que decir tiene que la imagen de España y sus Fuerzas Armadas, de telediario en telediario, quedó seriamente afectada.

Otro dato a añadir, nada intrascendente, es el valor del misil, pues el AIM-120 AMRAAM tiene un coste de mercado actual situado en los 350.000 euros.

Con este panorama, una vez descartado el fallo técnico y confirmado que todo se debió a un error humano, el instructor del expediente ha ignorado todo lo relatado hasta ahora para centrar sus esfuerzos en encontrar un atenuante con el que eximir o castigar con la menor sanción posible al piloto. Y lo ha encontrado, claro está. Solo así se comprende que haya terminado por considerar como atenuante que el piloto pudiera despistarse por su preocupación por la aplicación de las medidas de seguridad del otro piloto español. Sugiere el instructor, por tanto, que el piloto en su afán por el uso de las medidas de seguridad de su compañero olvidó aplicar las suyas. Todo bastante enrevesado y surrealista, como la justicia militar en sí misma.

Después de semejante atenuante, el instructor concluye el expediente con la menor de las sanciones que podía imponer: falta disciplinaria leve cuyo castigo supone como máximo con una semana de multa o catorce días de arresto.

Firmar un manifiesto antifranquista supone hasta 30 días de arresto

Para cotejar lo disparatado de la mencionada sanción y demostrar hasta qué punto las Fuerzas Armadas españolas y todo el ministerio de Defensa están sometidos a la sinrazón desde hace décadas basta con mencionar el caso del cabo Marco Antonio Santos Soto. El cabo Santos se enfrenta a una falta grave castigada con hasta 30 días de arresto por firmar el manifiesto antifranquista, un manifiesto que, recordemos, se pronuncia a favor de la democracia y en contra del genocida dictador Francisco Franco.

Es decir, en las Fuerzas Armadas firmar un manifiesto democrático puede suponer una sanción de mayor gravedad y el doble de días de arresto que arrojar un misil en el Báltico que podría haber supuesto una tragedia y un conflicto internacional.

¡Esto es España!

El país en el que en lugar de proteger a los demócratas y castigar a los negligentes, se hace justamente lo contrario. Porque el cabo Santos no debería haber firmado ningún manifiesto antifranquista, pues no debería haber sido necesario, pero llegado el caso, debería haber sido recibido, respaldado y condecorado tanto por el presidente del Gobierno como por la ministra de Defensa.

Desgraciadamente, lo que se ha encontrado ha sido muy diferente a las loas y los parabienes, pues se enfrentó a un duro interrogatorio de tres horas en las que fue sometido a un proceso sumario sin ningún tipo de garantías jurídicas. Recordemos que el instructor del expediente, como en el caso del piloto, es un mando militar subordinado y obligado por la jerarquía y la disciplina, por lo que carece de las necesarias independencia e imparcialidad que establecen como requisitos mínimos el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Ante tales disparates, solo puedo desear que algún día este país se convierta en una democracia avanzada de la que sentirme orgulloso. Un lugar en el que los demócratas sean protegidos y los negligentes castigados. De momento tendremos que conformarnos con el estupor y el oprobio de lo contrario.

 

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra y autor de ‘El libro negro del Ejército español’.