Verdad Justicia Reparación

Construir m3moria en el lugar del crimen

Por Lander García Rodrigo, miembro de Memoria Gara

Londres 38 está en Santiago de Chile, a 700 metros del Palacio de La Moneda que bombardearon los militares golpistas con ayuda de la CIA en 1973. "Londres 38" es la dirección del edificio que fue centro de tortura y exterminio durante la dictadura de Pinochet. Hoy es un Espacio de Memorias (en plural) que mantiene viva la denuncia de lo ocurrido en su interior. Una casa activa y abierta a organizaciones y personas comprometidas en el presente con la transformación social. Por la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) de Buenos Aires pasaron 5.000 personas detenidas entre 1976 y 1983; la mayoría fueron asesinadas y sus cuerpos continúan desaparecidos. Actualmente funciona como un espacio público destinado a explicar su historia, realizar actividades para preservar la memoria de los militantes políticos represaliados y promover la defensa de los Derechos Humanos. Ahora se llama Espacio Memoria ExESMA y también es sede de organizaciones que agrupan a familiares de desaparecidos y víctimas de la represión.

En la misma ciudad porteña estuvo "El Olimpo", otro de los muchos centros clandestinos de detención, tortura y exterminio que funcionaron en la dictadura argentina. Este escenario del horror quedó después en manos de la Policía Federal. Tras múltiples escraches de colectivos sociales y organismos de Derechos Humanos, la policía abandonó el lugar. Comenzó la creación de Espacio Memoria ExOlimpo, donde hoy se cuenta el terrorismo de Estado ocurrido allí mismo y se desarrollan todo tipo de actividades sociales que dan vida al barrio de Vélez Sarsfield.

Tuol Sleng Genocide Museum está en Phnom Penh (Camboya), en sus orígenes era un instituto. Sus instalaciones fueron convertidas en una prisión de alta seguridad que operó entre 1975 y 1979. Conocido también como S-21, fue el mayor centro de exterminio durante el régimen de Pol Pot. 14.000 prisioneros pasaron por Tuol Sleng, sólo 12 sobrevivieron. El Museo ha conservado los espacios tal y como se utilizaron, con el fin de mantener las pruebas de los crímenes cometidos y para dar a conocer la historia del genocidio camboyano. 

Intacto está también el pabellón de la fábrica de ladrillos de Hamburgo (Alemania) sobre la que se creó el campo de concentración KZ-Neuengamme. Ahora es un espacio de concienciación que trasmite memoria antifascista. Es lo que ha ocurrido en otros tantos centros de exterminio nazis resignificados por todo centro Europa, aunque en este caso no fue sencillo. Hasta 2006 parte de sus instalaciones siguieron siendo utilizadas como cárcel, finalmente venció el planteamiento de los agentes sociales que exigían un espacio de Memoria integral. 

Aljibe está en Lisboa, fue prisión durante gran parte de la dictadura portuguesa (1926-1974). Ese edificio por el que pasaron cientos de presos políticos antifascistas ahora se llama Museo do Aljube, Resistencia e Liberdade. Ayer era cárcel, hoy es un centro que explica las luchas protagonizadas por los que allí estuvieron encerrados y dinamiza actividades vinculadas con la memoria democrática de Portugal.

Algo similar ocurre en Robben Island Museum, prisión construida en una isla a 12 kilómetros de Ciudad del Cabo (Sudáfrica). Confinó en sus entrañas a miles de presos hasta su clausura definitiva en 1996. Durante décadas de apartheid fue un centro de represión racista contra la oposición política: Nelson Mandela, Walter Sisulu, Govan Mbeki, Robert Sobukwe, Kgalema Motlanthe… son algunos de los allí recluidos. En la actualidad estas instalaciones son un museo en el que ex presos políticos explican cómo era la vida entre esas rejas y cómo fue su lucha por la libertad. 

El barrio District Six también está en Ciudad del Cabo. El gobierno segregacionista expulsó a las comunidades negras que habitaban sus calles y demolió sus viviendas para expulsarlos a la periferia. Construyeron casas nuevas solo para blancos y el único edificio que quedó en pie fue una iglesia. Hoy esa antigua iglesia se ha convertido en District Six Museum. Un centro que hace pedagogía contra el racismo y que mira al futuro con actividades para los habitantes del barrio, sin olvidar la trasmisión de cómo era la vida de la zona antes de su derribo. Era una iglesia, fue escenario de represión y hoy es un espacio comunitario con Memoria, apunten estos datos. Hasta aquí algunas pinceladas entre los muchos ejemplos que existen ya en todas las partes del planeta: Campos de concentración, fábricas, cárceles, comisarías, centros clandestinos de detención e incluso antiguas iglesias cuyo uso ha sido reconvertido para denunciar lo ocurrido en esos mismos espacios. Construir Memoria en el lugar del crimen. Ese es precisamente el objetivo de la iniciativa Memoria Gara nacida en 2018 en Vitoria-Gasteiz: crear un Espacio de M3MORIA en la iglesia de San Francisco de Asís, escenario de la asamblea obrera gaseada y masacrada por la policía el 3 de marzo de 1976.

La M3MORIA del 3 de marzo es plural. Es obrera, feminista, combativa, antifascista, rebelde, anti represiva y migrante, porque no debemos olvidar que solo uno de los cinco trabajadores asesinados en Vitoria-Gasteiz había nacido en la capital alavesa. Y todo esto nos une con el presente, porque el 3 de marzo no es una foto fija de 1976. Son décadas de lucha contra el modelo de impunidad español y son todas las luchas por la Justicia Social que nos acompañan cada 3 de marzo, desde 1976 hasta hoy.

Por eso el Espacio tendrá que ser dinámico, didáctico, actual, participativo… vivo. Así se lo han trasmitido Memoria Gara y Martxoak 3 elkartea – Asociación Víctimas 3 de Marzo a las instituciones. En respuesta a la presión social generada en torno a este proyecto, Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, Diputación de Álava y Gobierno Vasco ya han dado el paso teórico de implicarse en su creación junto con la Diócesis de Vitoria, propietaria oficial de esa iglesia en la que no se dan misas desde 2014. Pero este proceso de creación y gestión tiene que ser compartido. Se tiene que hacer con la participación de las personas y colectivos que durante todo este tiempo han mantenido viva la llama de la M3MORIA.

Sí, M3MORIA, con letras mayúsculas, la que se escribe con 3, con 3 de marzo… porque la M3MORIA la construye el pueblo, o no será.