Pensamiento crítico

La paradoja del nacionalismo conservador en Catalunya

Una estrategia de aquellas fuerzas nacionalistas catalanas que son de sensibilidad conservadora (que han ido evolucionando hacia tesis independentistas), como el partido CDC, ha sido presentar a España como una entidad uniforme que, aun cuando aceptando su diversidad, le une una incomprensión hacia la peculiaridad catalana, incomprensión ("no nos entiende ni quiere entendernos") que justifica su evolución hacia el independentismo. Se presenta así una España antipática, arrogante, encapsulada en su visión uninacional del Estado español, e incambiable. Y de ahí la necesidad de irse y separarse de ella. En esta visión se equipara el Estado español con España, conceptos intercambiables en su discurso.

Uno de sus portavoces es el Sr. Joan B. Culla (uno de los intelectuales con mayor visibilidad mediática en los medios de información tanto públicos como privados en Catalunya), que en un artículo en el diario Ara ("Dialogar, amb qui?", 13.12.14) señalaba que no hay nadie al sur del Ebro que esté dispuesto a dialogar con Catalunya y, todavía peor, que reconozca la plurinacionalidad de España y que apoye el derecho de autodeterminación de Catalunya. Nadie, insiste Culla, nadie en España está dispuesto a hacer suyos estos principios, y nadie es sensible a participar en un debate y diálogo. Esta postura la ha repetido en muchísimas ocasiones en la mayoría de medios a los que tiene acceso y le ofrecen sus cajas de resonancia.

En esta interpretación de la realidad española deliberadamente se ignora que, en realidad, dos de las fuerzas políticas que hoy tienen mayor apoyo electoral en España (Podemos e Izquierda Unida) han indicado públicamente que 1) el Estado español debería ser un Estado plurinacional y 2) que cada nación dentro de este Estado tiene que tener el derecho de autodeterminación, que ahora llaman "el derecho a decidir". En ambos casos, el reconocimiento de este derecho se basa no solo en su visión del Estado español como un Estado plurinacional, sino también en su compromiso democrático con el derecho a decidir sobre cualquier tema, incluyendo la forma de relacionarse de Catalunya con el resto de España. Es más, muchos intelectuales y columnistas próximos a estas formaciones políticas han escrito extensamente sobre estas posturas, defendiéndolas en fórums como Público, eldiario.es y otros. Frente a estas realidades, no deja de ser sorprendente la afirmación del Sr. Joan B. Culla, que solo podría explicarse por su escaso conocimiento de fórums y revistas de izquierdas, consecuencia de su conocido anti-izquierdismo.

La supuesta paradoja de la versión conservadora del independentismo

En realidad, para aquellas voces que están dentro del independentismo debería ser una noticia muy positiva que un partido que es, según algunas encuestas, el segundo (cuando no el primer) partido de España en intención de voto, y el segundo en Catalunya en intención de voto en las elecciones legislativas a las Cortes Españolas, esté a favor del derecho de autodeterminación de Catalunya, pues ello facilitaría mucho la labor de aquellos que dentro de Catalunya están a favor de la autodeterminación. Creerse que se puede conseguir la realización de este derecho en Catalunya sin ayudas y complicidades dentro de España es un gran error.

En lugar de alegrarse, estos nacionalistas conservadores han respondido, sin embargo, con una gran animosidad, y muy en especial contra Podemos (Culla llama filoiraní a Pablo Iglesias en otro artículo, "Fuego griego", El País, 02.01.15), lo cual parecería a primera vista una paradoja que deja de serlo cuando se entiende que Podemos introduce en su discurso y narrativa el tema social además del nacional, denunciando la utilización del tema nacional para ocultar el deterioro tan marcado de la situación social de las clases populares en Catalunya, deterioro que no se puede atribuir solo a la dependencia de Catalunya del Estado español (que existe y debe cambiarse), sino también a partidos catalanes que comparten responsabilidades en el desarrollo de políticas públicas responsables de este gran deterioro, incluyendo CiU. El notable descenso salarial en Catalunya (y en el resto de España) se debe, en gran parte, a las reformas laborales aprobadas en las Cortes Españolas, con el apoyo de tal partido.

Y es ahí, cuando esta denuncia aparece, que la respuesta de estas voces es levantar con gran intensidad la necesidad de mantener una unidad nacional patriótica a fin de no "distraerse" con otros temas, como el social. En la manifestación del 9-N, el colectivo Procés Constituent (P.C.), del cual soy uno de los fundadores, fue abucheado por varios grupos nacionalistas conservadores por denunciar las políticas sociales del gobierno Mas, abucheo que se justificó por que el P.C. estaba rompiendo la "unidad patriótica". El discurso oficial sobre el tema social es que la resolución de este tema –a cuyo empeoramiento han contribuido ellos- llegará cuando se resuelva el tema nacional, que para ellos es la secesión respecto al resto de España. Se entiende así porque los autores afine y próximos al gobierno conservador-neoliberal intentan presentar a todas las fuerzas políticas españolas (fuera o dentro de Catalunya) como hostiles a la idea de una España plurinacional, hostilidad, que apareció -según Culla- cuando el ex Presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, fue abucheado en el Polideportivo de la Vall d’Hebron, donde habló Pablo Iglesias, fundador de Podemos.

La falsedad de estas premisas aparece claramente cuando se contrastan sus tesis con la realidad objetiva que les rodea. Pasqual Maragall no fue abucheado. En realidad, fue aplaudido y ovacionado en aquel acto. Yo estuve sentado muy cerca de donde estaba mi amigo Pasqual Maragall y fui testigo (como lo fueron las 3.500 personas que había en el polideportivo) de la enorme ovación del público cuando llegó al polideportivo, reflejando un cariño y estima que aquel público tenía hacia él y hacia lo que él representaba. Él fue el único socialista de mayor renombre y reconocimiento que defendió una soberanía catalana dentro de un Estado plurinacional.

Esta animosidad hacia Podemos y hacia IU se ha generalizado en sectores del independentismo catalán, incluyendo sectores de izquierda, claramente manipulados por los medios públicos de la Generalitat, inconscientes de que, como ya ocurrió durante la Transición de la dictadura a la democracia en España, las fuerzas políticas y sociales que controlen la transición controlarán el producto final. Esta situación es lo que explica la limitadísima democracia española (que se reproduce también en Catalunya) caracterizada por un Estado pobre, con escasa conciencia social, poco redistributivo, y que no reconoce el carácter plurinacional del Estado español. Hoy, las fuerzas que controlan el gobierno catalán son las fuerzas conservadoras y liberales que ya han mostrado durante su gobierno su coherencia política con el liberalismo, siendo uno de los gobiernos europeos que han seguido con mayor disciplina las recetas neoliberales: reformas que han tenido como objetivo la reducción de los salarios y los graves recortes del gasto público, y muy en particular del gasto público social, además con un abusivo control de los medios de información. Su visión del futuro aparece en su práctica presente. "L’endemà" (el mañana) aparece ya en su presente (ver crítica de este documental en mi blog www.vnavarro.org, "L’avui i l’endemà a Catalunya" (04.02.15).

Una última observación. No tengo nada personal en contra del Sr. Culla. Antes al contrario, le leo y le escucho siempre con gran interés, estando de acuerdo con varias de sus observaciones, y también en desacuerdo con muchas otras. Ahora bien, cuando he expresado estas últimas, tiene tendencia, como hacen los nacionalistas conservadores, a insultar, con sarcasmos e insultos. Le agradecería que si está tentado a contestar –desde los muchos forums a los cuales tiene acceso- que, por favor, no desmerezca el intercambio, mostrando el mismo tipo de comportamiento. Lo mismo le digo a sus muchos admiradores y seguidores en Catalunya.