Opinion · Asaltar los Suelos

Cuatro claves de la situación política española tras el pacto JxS-CUP

Choque de mayorías

Actualmente hay dos mayorías en torno al proceso soberanista catalán con objetivos enfrentados, igualmente legítimas e igualmente incapaces de llegar a una solución: el Parlamento Catalán y el Parlamento Español.

En el caso catalán, Junts pel Sí (JxS) ha conseguido blindar su mayoría gracias al pacto con la CUP-CC. Tiene una mayoría en escaños con la cesión de los dos diputados de las CUP y se ha asegurado que la formación anticapitalista “nunca votará en ningún caso en el mismo sentido que los grupos parlamentarios contrarios al proceso y/o el derecho a decidir cuando esté en riesgo dicha estabilidad”. Esta mayoría la ha conseguido sin saltarse ninguna de las normas del sistema político y es totalmente legítima. Sin embargo, su porcentaje en votos supone un 48% de los votantes, proporción que puede considerarse insuficiente para legitimar el ejercicio de desobediencia y desconexión con España que plantean. Una mayoría es una mayoría dependiendo de para qué, y en este caso no se puede hablar de un sentir mayoritario contundente. Más aún si tenemos en cuenta el resultado electoral del 20D en Cataluña.

En el caso español, a día de hoy, tenemos un parlamento que, aunque sigue en negociaciones para formar gobierno, tiene una posición mayoritaria: impedir la hoja de ruta catalana apelando al cumplimiento de la legalidad. Es una posición totalmente legítima, pero que entra en choque frontal con la posición catalana sin ser capaz de aportar una solución política.

JxS y CUP-CC

Desde el 27S, estos dos partidos han estado negociando la investidura de Artur Mas como Presidente de la Generalitat. Al ser la CUP quien tenía la llave para dar el gobierno a JxS, y por la transparencia y método que ha utilizado durante las negociaciones, parecía que esta era quien tenía la posición de poder y Artur Mas era el precio. JxS lo ha pagado, pero la contrapartida que la CUP ha tenido que ofrecer por la cabeza de Mas es tremenda: dos parlamentarios se incorporan a la disciplina de JxS, el voto de las CUP queda condicionado, otro candidato de Convergencia propuesto por Mas, dimisiones de 2 parlamentarios de las CUP, reconocimiento público de los errores cometidos, etc. Más que un escenario de acuerdo en negociaciones, parecen las condiciones de una rendición.

JxS ha salido fortalecida de esta negociación. La CUP no. Queda por ver la factura, tanto interna como externa, que le pasará a la candidatura anticapitalista. No ser un obstáculo para iniciar el proceso de desconexión con España puede subordinar en la práctica todo el resto de su programa. Cómo sea aceptado internamente en la CUP este acuerdo va a ser clave para la hoja de ruta que se llevará a cabo en Cataluña durante los próximos 18 meses.

La formación del Gobierno de España

El escenario de negociación en el parlamento español para formar gobierno ha cambiado: el precio que pueden pagar los partidos políticos con capacidad de formar gobierno, en un escenario de elecciones anticipadas y con un proceso de independencia de Cataluña iniciado es enorme.

Con esta coyuntura, Mariano Rajoy mejora su posición para ser Presidente, mediante la gran coalición con el PSOE y Ciudadanos. Pedro Sánchez, a pesar de haber declarado su intención de formar un gobierno progresista si Rajoy no era investido Presidente, va a ver redoblada (tanto interna como externamente) la presión sobre él para no formar un gobierno “débil” con Podemos, UP-IU y fuerzas nacionalistas o independentistas, apoyo este último que parece casi imposible debido al proceso que se ha iniciado en Cataluña.

La única manera viable de que se diera el gobierno progresista es mediante concesiones de las partes involucradas: o el PSOE cede ante las líneas rojas de Podemos (referéndum de autodeterminación) y resto de fuerzas independentistas, o estas ceden ante el PSOE para que conduzca el Gobierno de España. Ambas posiciones hoy parecen inverosímiles, pero hay que estar atentos a los movimientos que se den en los próximos días.

Una Jefatura de Estado que no pasa por un buen momento

A todo este proceso, hay que añadir que la que fue llamada “figura de consenso” durante la transición y a la que algunos sectores podrían apelar para que tomara parte en esta situación, no pasa por sus mejores momentos. Un Rey con poca experiencia como Rey va a tener que enfrentarse a este proceso a la vez que una élite, entre la que se encuentra su hermana y su cuñado, se enfrenta a un proceso judicial por presunta corrupción política. Los cargos por los que están imputados por la Fiscalía Anticorrupción son malversación, fraude, prevaricación, falsedad y blanqueo de capitales. A esto hay que añadir que durante el proceso otros miembros de la familia real se pueden ver salpicados.

Con este proceso abierto queda por ver cómo queda afectada la monarquía en España, cuestión que podría generar otra crisis institucional difícilmente gestionable dentro del proceso de independencia de Cataluña.