Haz una Gran Coalición, pero que no lo parezca

Carlos Huerga

Vivimos un momento político inaudito en España. Iniciamos una legislatura con el arco parlamentario más plural de la historia, no tenemos ni idea de quién va a poder ser el próximo Presidente del Gobierno al constituir el Congreso de los Diputados y el proceso catalán ha comenzado.

Dentro de este escenario, urge conformar un gobierno y todas las presiones caen sobre quien tiene la llave de los posibles pactos, el PSOE de Pedro Sánchez. Es el único que tiene todas las puertas abiertas: la gran coalición, el gobierno reformista o la repetición de las elecciones. También es el que va a ser criticado, y probablemente castigado, haga lo que haga y este es su gran problema.

Desde el 20D, se han hecho muchos análisis sobre estas tres posibilidades. Sin embargo, el pacto al que han llegado PSOE, Ciudadanos y PP para dar la presidencia del Congreso a Patxi López, nos muestra una vía para dar a luz una gran coalición de manera que todos sus integrantes ganen: un pacto a tres, más parecido un ejercicio de conciliación con Ciudadanos de árbitro, que todos puedan vender como una victoria. Ciudadanos como correa de transmisión entre populares y socialistas, tomando el papel del partido responsable de que se llegue a un pacto amplio, excluyendo de paso a Podemos. Un PP que, apoyándose en el partido naranja, consigue una mayoría en la mesa del congreso. Un PSOE que consigue la presidencia de la cámara baja y que, escondiéndose tras su interlocución con Ciudadanos, pretende mostrar un pacto en el que el PP no ha estado. Todos ganan con un pacto a tres que cada cual puede vender como quiera.

Esto abre una vía que hace más viable la gran coalición. Imaginemos un pacto a tres de gobierno en el que Ciudadanos, haciendo de engranaje entre PP y PSOE, apoye a la lista más votada y adquiera el papel del partido que ha sido capaz de conseguir un gobierno fuerte frente al reto catalán; un PP que se mantiene en el poder, quizás con alguna concesión dentro de su gabinete o incluso sacrificando a Rajoy; y un PSOE que a cambio de una abstención en la investidura consigue que el PP reformule sus propuestas económicas o una reforma constitucional, generando unas políticas con un cáriz más reformista. Esto da algo que vender a cada uno de sus integrantes, relacionado con los discursos que han mantenido tras el 20D.

Esto pueda hacer viable el pacto a tres: haz una gran coalición, pero que no lo parezca. Que este acuerdo dé a luz un gobierno que sea capaz de dar una solución política al proceso catalán y a la crisis que seguimos sufriendo en este país, ya es otra cosa.