Opinion · Asaltar los Suelos

Miente, miente, que nos siguen votando

Cuando pensábamos que ningún caso de corrupción podía sorprendernos, llegan los Papeles de Panamá y nos volvemos a quedar con la boca abierta. Miles de personas ocultando capitales en Panamá: futbolistas, políticos, artistas y un largo etcétera. Muchos de ellos se daban golpes en el pecho para defender su orgullo por ser españoles, pero resulta que a la hora de tributar perdían su amor por España. De entre todos los casos, hay uno que es especialmente grave por su vinculación con el Gobierno y por cómo ha ido quedando en evidencia según se descubrían las mentiras que soltaba para evitar el escándalo: los papeles del Ministro de Industria, Energía y Turismo, Jose Manuel Soria.

El pasado lunes día 11 El Confidencial publicó que Soria figuró como primer director (durante dos meses) de una sociedad de Bahamas activada el 22 de septiembre de 1992 e incorporada a los registros de ese paraíso fiscal por el bufete Mossack Fonseca.

El mismo lunes por la tarde, el Ministro convocó una rueda de prensa para decir que “UK Lines es una empresa 100% inglesa que prestaba servicios de asistencia en puerto en el Reino Unido y que nunca tuvo ninguna relación de vínculo ni accionarial, ni de responsabilidad, ni de dirección, ni de ningún otro tipo”, que su vinculación con dicha empresa “es rotundamente falsa” y que nunca había tenido “ningún tipo de relación personal con esa empresa”.

Al día siguiente por la mañana, declaró que “nunca nadie, ni yo, ni ningún miembro de mi familia ha tenido relación ni de tipo accionista, ni de socio, ni de dirección, ni de absolutamente de nada”.

El mismo día por la tarde, se contradijo con todo lo declarado por la mañana al admitir que su padre fundó la empresa y fue copropietario como socio de Manuel Kadi hasta el día en el que murió (1990), momento en el cual este último paso a ser propietario del 100% de la empresa. A esto añadió que se había enterado esa misma mañana de que él constaba como secretario de UK Lines, que el que aparezca como tal en el Registro Mercantil Británico “es un error”, que no recuerda como Kadi se hizo con el 100% de las acciones y que no sabe si él mismo heredó acciones.

En tan sólo 48 horas encontramos todas estas contradicciones. Adicionalmente, declaró que no tiene vinculaciones con UK Lines, pero si con otra empresa familiar llamada Oceanic Lines LTD, de la que dice que se desvinculó en 1995. Pero resulta que, según el documento publicado por El Mundo, Soria firmó el acta anual de la sociedad UK Lines en 1990, a lo que hay que añadir que la empresa Oceanic Lines estaba participada en un 80% por otra sociedad opaca con sede en la isla británica de Jersey. Incluso, se ha desvelado que Soria tenía empresas en paraísos fiscales mientras se dedicaba a la política, a pesar de haberlo negado en repetidas ocasiones.

Mentira tras mentira, el cerco sobre Soria se iba reduciendo con documentos en los que aparecía su nombre y su firma. Tanto cuando no estaba en primera línea de la política, como cuando era alcalde de Las Palmas.

Sin embargo, lo peor de todo esto no es que Soria no pare de lanzar mentiras para quitarse la losa de los papeles de Panamá de encima. Tampoco el hecho de que el Ministro que le puso un impuesto al Sol no sea capaz de tributar en España. No. Lo peor de todo esto es que mientras que el Primer Ministro Islandés dimitió a las 48 horas de haber sido involucrado en los Papeles de Panamá, nosotros hemos estado observando casi dos semanas la indignante sucesión de mentiras del Ministro Soria, obteniendo una dimisión en diferido sin que nadie de explicaciones de todo lo acontecido.

Cajas B, remodelaciones en negro, financiación ilegal, Trama Gürtel, Trama Púnica, Caso Noos, Ayuntamientos con todos los concejales investigados, tarjetas black… ¡y ahora los Papeles de Panamá y nada ha cambiado en el Partido Popular! Siguen escondiendo a sus cabezas más poderosas en el aforamiento de sus cargos sin que esto les pase la más mínima factura política. Parece que sus votantes han normalizado que la corrupción es algo estructural dentro del partido y que no hay que dejar de votarles por ello, y claro, lo peor de esto es que asumir la corrupción y no castigarla nos condena a seguir siendo gobernados por gente que no tiene el más mínimo problema en meter la mano en la hucha de todos.