Tambores de guerra entre Corea del Norte y EEUU

03 May 2017
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Tica Font, Directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz

Estas últimas semanas estamos presenciando rumores de tambores de guerra. Trump lanzó la madre de todas las bombas, la bomba convencional más potente que existe, en Afganistán sobre túneles ocupados por combatientes de ISIS. Días antes EEUU lanzó misiles contra posiciones del régimen sirio. Tanto los misiles sobre Siria como como la bomba sobre Afganistán han de ser interpretados como mensajes indirectos al régimen de Kim Jong-un. El mensaje avisa a Corea del Norte de la determinación de Trump de atacar el país; el mensaje es claro, hay determinación política y no le va temblar la mano para pulsar el botón de ataque militar.

A través de los tuits de Trump asistimos a una escalada verbal, Trump avisa a Corea del Norte: “Está buscando problemas” y el régimen avisa que responderá al envío de armas por parte de EEUU a la zona, ha advertido de “consecuencias catastróficas” y “medidas duras” si Estados Unidos continúa sus provocaciones, después de que el portaaviones Carl Vinson y su flotilla hayan sido desplegados en la zona. La tensión va subiendo cada día y Trump sigue advirtiendo a Corea del Norte y exige a China que se involucre y le ayude a frenar a su aliado.

Durante la vista que hizo el primer ministro japonés Shinzo Abe a Estados Unidos, Corea del Norte llevo a cabo un nuevo ensayo balístico y lanzo un misil, a lo que Trump contestó “Corea del Norte está buscando problemas. Si China quiere ayudarnos, estupendo. Si no, ¡resolveremos los problemas sin ellos! EE UU”. La tensión con Corea del Norte aumenta en paralelo a las crecientes discrepancias con Rusia debido a sus diferentes posiciones respecto a la guerra de Siria.

Estados Unidos lleva días difundiendo la idea de que actuará por su cuenta contra Corea del Norte si China no pone más de su parte y colabora para impedirlo: “¡Le expliqué al presidente de China que un acuerdo sobre comercio con Estados Unidos sería mucho mejor para ellos si resuelven el problema norcoreano!”, señaló, vinculando los dos temas de negociación con Pekín.

Pyongyang ha amenazado, a través del diario oficial, con responder con un ataque nuclear si le provocan: “Nuestro poderoso Ejército revolucionario está vigilando cada movimiento de elementos enemigos con nuestras miras nucleares puestas en las bases invasoras de Estados Unidos” no solo en Corea del Sur y el pacífico “sino también en el EEUU continental”.

Los japoneses se preparan para responder a un posible ataque con misiles y afirman que podrían interceptar los misiles lanzados por Pyongyang; al mismo tiempo que están preparando el envío de varios buques de guerra al mar de la China Oriental para unirse al portaaviones estadounidense Carl Vinson en su lucha por disuadir a Corea del Norte de seguir llevando a cabo pruebas de misiles y ensayos nucleares. Al mismo tiempo que han difundido entre la población nipona consejos a seguir en caso que se hagan sonar las alarmas de ataque de guerra.

El encuentro entre Washington y Pekín de hace pocos días ha sido cordial, más de lo esperado, se esperaba una reacción más dura por parte de China ante la instalación de misiles norteamericanos en suelo surcoreano ya que aunque los mismos vayan dirigidos a Corea del Norte estarían muy cercha de territorio chino o ante la posibilidad de que Trump anuncie que llevará a cabo sanciones contra empresas o bancos chinos que lleven a cabo negocios con Corea del Norte. Las desavenencias en estos temas como con la soberanía de Taiwán o las reclamaciones sobre sobre islas del Mar de China Meridional son grandes pero Wang ha sido muy pragmático y aboga por que no haya guerra.

La situación de China se complica, no quiere una guerra cerca de sus fronteras, una guerra contra el que ha sido uno de sus aliados históricos, al mismo tiempo que observa su pérdida de poder e influencia con Kim Jong-un, muestra de ello es que no fue avisada con anterioridad del lanzamiento de misiles. Pekín presiona para que corea del Norte abandone su programa de armas nucleares, pero al mismo tiempo no quiere debilitar más régimen de Pyongyang, teme que el debilitamiento o el hundimiento del régimen pueda llegar a provocar la unificación de las dos coreas y dejar a China sin un aliado en Asia.

Trump ha señalado repetidamente que un ataque preventivo es una opción, pero cualquier choque armado con el régimen Kim Jong-un equivale a abrir una caja de Pandora, no será fácil llevar a cabo ataques “preventivos” el hermetismo del régimen impide conocer con exactitud el emplazamiento de las instalaciones nucleares o que pasaría si cae el dictador, ¿quién controlara las armas nucleares?

Existe un riesgo elevado de escalada militar hacia una internacionalización del conflicto, cualquier movimiento podría desencadenar un conflicto bélico entre las dos Coreas. China no quiere que el régimen norcoreano colapse, no le interesa, el coste del conflicto es significativamente más elevado que los beneficios y no quiere pagar ese precio. Todo puede depender de su capacidad de persuasión sobre Kim Jong-un para que rebaje la tensión. Pero la escalada militar permite a Estados Unidos afianzar su presencia militar en los mares de china, permite afianzar su papel de potencia militar en la zona, papel que lentamente china le está arrebatando.


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