Opinion · Posos de anarquía

Marruecos, tras los pasos de Zoido

Helena Maleno se enfrenta hoy a una cadena perpetua. Su único delito es alertar a Salvamento Marítimo cuando avistaba pateras en el mar. Dicho de otro modo, la única acusación vertida contra ella se levanta sobre el hecho de haber salvado cientos de vidas, asumiendo el papel de alerta que tendrían que haber tenido tanto las autoridades españolas como marroquíes.

En un ejercicio de puro surrealismo, Marruecos la acusa de tráfico de personas. El juicio que arranca hoy jamás tuvo que celebrarse. En la Justicia española se archivó la causa, pero directamente habría que haber empapelado al lumbreras que la inició y consumió recursos de la Justicia en semejante desfachatez.

Muchas personas se llevan las manos a la cabeza por el jucio al otro lado del Estrecho pero, ¿de qué nos sorprendemos? Marruecos no hace más que seguir los pasos de nuestro ministro del Interior, de Zoido, que no dudó que acusar a las personas como Maleno de contribuir a un efecto llamada para la migración. ¿Se puede ser tan mezquino? Claro que se puede ser, de hecho, la ruindad parece ser la tarjeta de visita de Zoido que, como su antecesor, Jorge Fernández Díaz, vuelca toda su bilis en los migrantes.

En el historial de ambos quedarán grabadas a fuego las devoluciones en caliente, las concertinas, los CIEs con muertes y torturas, las deportaciones masivas con personas sedadas… Tan católicos que dicen ser y, en cambio, despliegan unos valores que, según sus creencias, deberían haberles devorado ya un millar de veces en el más profundo de los infiernos.

No tengo mucha fe en Marruecos y temo por Maleno. Las garantías de un juicio justo en el país del ‘hermano’ de Felipe VI, Mohamed VI, son tantas como mis conocimientos de taxidermia. Lo hemos visto en multitud de ocasiones con causas que iban ligadas directamente a violaciones de los Derechos Humanos (DDHH), como fue el caso del juicio a los 23 de Gdeim Izik, los saharauis condenados a penas de cadenas perpetuas, 30, 25 y 20 años. Entonces, el Gobierno de Rajoy miró a otro lado, pese a que se juzgaba, tras haber sido torturados, a ciudadanos que fueron españoles y sobre cuyo país (Sáhara Occidental) España continúa siendo la potencia administradora, según la ONU. ¿Mirará nuestro Gobierno a otro lado también en el caso Maleno?