El apoyo volátil de Zoido a la Guardia Civil

David Bollero

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido da la cara por la Guardia Civil hasta que dejar de convenirle. En ese sentido, es digno sucesor de su antecesor, el retrógrado Jorge Fernández Díaz, que renegó de la Benemérita cuando ésta reclamó protocolos de actuación en las fronteras de Ceuta y Melilla para dejar de seguir violando el Derecho Internacional con las devoluciones en caliente. Ahora, Zoido niega el cartel de la droga en La Línea de la Concepción.

La Guardia Civil está desbordada en La Línea. Tiene menos efectivos, menos recursos y de menor calidad que los narcos. Al otro lado, no sólo los clanes de la droga tienen más medios y han perdido todo respeto a las fuerzas del orden, sino que, además, operan coordinados.

Clanes de la droga como el de Los Castañitas están consiguiendo coordinar a buena parte de la treintena de bandas que operan en la zona, extendiendo sus lazos hacia hacia otras organizaciones internacionales. Se coordinan.

Pero Zoido niega.

El pasado mes de abril, un día después de que fuera detenido el histórico narco Sito Miñanco, 20 encapuchados asaltaron el hospital de La Línea para rescatar a otro narco ingresado en Urgencias.

Pero Zoido niega.

Se producen robos a plena luz del día en los depósitos policiales, constantes persecuciones entre agentes de la Guardia Civil y los narcos, embestidas contra la Benemérita cuando se hace el transporte del hachís a las guarderías (los almacenes provisiones de droga)…

Pero Zoido niega.

Uno puede estar tumbado tranquilamente en la playa de Tonelero y asistir a cómo los todoterreno de los narcos descargan tres toneladas de droga de las lanchas en diez minutos.

Pero Zoido niega.

El titular de Interior se aferra a los datos de incautaciones para desacreditar las denuncias de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC):  la cocaían incautada en los cuatro primeros meses de este año, unas 11 toneladas, iguala a toda la cantidad intervenida en 2017. En cuanto al hachís, las incautaciones ya rondan las 75 toneladas (en 2017 se alcanzaron unas 145 toneladas de hachís, un 45% más que en 2016).

Zoido no mira a otras cifras: La Línea es la puerta del 80 % de la droga que entra en toda España, pero sólo se aprehende el 20% de los estupefacientes que realmente llegan. El ministro no está dispuesto a que la AUGC empañe su gestión al frente de Interior y, al intentar tirar balones fuera, es él mismo el que se empaña: ¿Cómo se puede tener la desfachatez de negar la existencia de un cartel en La Línea asegurando que los narcos se están trasladando a Huelva?

Por otro lado, el Gobierno vuelva a caer en su ceguera habitual, en no resolver los problemas estructurales. Y es que buena parte del poder de los narcos se pasea por la alfombra roja que el propio Estado le tiende. La Línea de la Concepción tiene una de las tasas de paro más elevada, con un 35%. De una población aproximada de 63.000 habitanes, cerca de 3.000 están, de alguna manera, a sueldo de los narcos.

Hacer de  punto (vigía) desde una azotea reporta 1.000 euros al día. Si cuentas con una goma (una zodiac) potente y tienes un buen manejo de ella, un viaje de Marruecos a España puede reportarte 30.000 euros, esto es, lo mismo que cuesta uno de los cien paquetes de hachís que transportas.

Así las cosas, no sorprende que la Guardia Civil haya sido ya apedreada por población civil en plena incautación de hachís. Atacar a los narcos, es atacar al sustento que el Estado de Bienestar les ha negado y el hachís les da.

Pero Zoido niega.