Mal, Obama, mal

30 Mar 2009
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 JUAN FRANCISCO MARTÍN SECO

Siempre ocurre igual: cuando se choca con la economía, el progresismo se termina. El plan Geithner, que plantea dedicar un millón de dólares para salvar a la banca, es sustancialmente igual al que diseñó hace seis meses Paulson. Como el Gatopardo, cambiemos algo para que nada cambie. En ambos casos se trata de limpiar la basura de las entidades financieras con el dinero de los contribuyentes sin recibir nada a cambio. La única diferencia es que Geithner lo hace más alambicado, suponiendo que tal vez así pase desapercibida su verdadera naturaleza.
Comienza por llamar préstamos y títulos heredados a los que hasta ahora se denominaban tóxicos, y continúa por dar entrada en la operación al sector privado en condiciones muy ventajosas. Curiosamente, los hasta ahora denostados hedge funds y fondos de capital riesgo se convierten en los protagonistas y también en los posibles beneficiarios del invento.
Las entidades financieras podrán sacar a subasta sus préstamos y títulos tóxicos (ahora heredados) y el precio lo fijarán los futuros inversores, que sólo tendrán que aportar un euro por cada 14 de inversión –el Tesoro pondrá otro y los 12 restantes serán garantizados por el Fondo de Garantía de Depósitos–. El sistema es asimétrico, ya que el inversor privado obtendrá el 50% de las posibles plusvalías, pero su riesgo quedará limitado a poco más del 7% del precio inicial, aquel en el que se ha rematado la subasta, asumiendo el Estado la práctica totalidad de las posibles pérdidas.

Según el secretario del Tesoro de Obama, la razón de invitar al sector privado radica en que se precisa algún procedimiento para valorar esos activos tóxicos. La fórmula escogida es la de la competencia de los distintos inversores privados en la subasta. Subyace la creencia –un tanto arriesgada– de que esos activos, aunque ahora carezcan de compradores, tendrán en el futuro un valor mucho mayor. La apuesta, sin duda, es aventurada y sin fundamento, y carente de fundamento también es pensar que el verdadero valor de esos activos lo marca una subasta en la que los jugadores exponen muy poco y pueden ganar mucho. El precio de esos activos va a estar sobrevalorado, y resulta difícil entender por qué este es un precio más real que el que estarían dispuestos a pagar esos mismos inversores sin la muleta del Estado.

El camino correcto sería la nacionalización: abandonar a las entidades financieras a su suerte haciendo que administradores y accionistas pagasen los excesos pasados e intervenirlos in extremis, salvando a los depositantes y nacionalizando el banco, no temporalmente sino de forma definitiva. Se hace cuesta arriba comprender cómo, después de los desmanes cometidos por el sistema financiero –que todos estamos pagando–, se puede tener miedo a la nacionalización de los bancos. Únicamente el cautiverio ideológico al que el neoliberalismo económico nos tiene sometidos puede explicar tal cerrazón. Después de la crisis del 29, el sistema capitalista necesitó diez años de una terrible depresión para despertar de su letargo e introducir mecanismos de corrección. Esperemos que ahora se precise menos tiempo.

Juan Francisco Martín Seco es Economista

8 comentarios

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  • Comentario por Steam Monkey

    30/03/2009 @ 11:53

    ”cuando se choca con la economía, el progresismo se termina.” Es lo mejor que he leido hoy.

  • Comentario por José Joaquín

    30/03/2009 @ 12:10

    El articulo me parece interesante, pero mi opinión es que se debe de nacionalizar en el supuesto por ejemplo de las cajas que al fin y al cabo no tienen capital privado, pero en las bancas o cajas semiprivadas, se debe solo de intervenir como se ha hecho siempre, y ahora se hace con la Caja de Castilla La Mancha.
    De esta forma se garantizaría la libre competencia, publica y privada. la banca publica evidentemente es imprescindible más aún en estos momentos, como lo fue el grupo Argentaria, es necesario financiar el plan de Viviendas que está recesionando gravemente el sector, así como impulsar programas oficiales que el I.C.O. al no tener oficinas directas no consigue impulsar.

  • Comentario por Javier Monreal

    30/03/2009 @ 18:39

    Yo también es lo mejor que he leído: ”cuando se choca con la economía, el progresismo se termina.”. Se parece a aquello de la tozudez de la realidad…

  • Comentario por Luis

    30/03/2009 @ 21:19

    Sr. Martín Seco, su segundo apellido delata el estado de su cerebro. En primer lugar el plan dedica 1 Billón con 12 ceros, no 1 Millon. Todo lo demás es pura propaganda anti liberal

  • Comentario por laia

    31/03/2009 @ 01:45

    Genial! verdades como puños!

  • Comentario por alvaro

    31/03/2009 @ 03:45

    muy bien dicho y muy claro, lo unico que creo que no es solo encierro ideolõgico sino también el tremendo poder estructural de la banca privada en el entramado financiero electoral y político-mediático. gracias Seco

  • Comentario por Luis

    02/04/2009 @ 22:04

    Excelente el comentario de Luis. Aparte de haberse dado cuenta de que en el artículo se ha deslizado una errata, insulta al autor y lo descalifica sin argumento alguno basándose en un puro prejuicio ideológico (neoliberal, que no liberal; los liberales clásicos se horrorizarían de ver en qué clase de basura ideológica han convertido su legado los Chicago Boys). No creo que el autor tenga ‘’seco” su cerebro, desde luego, pero Luis tendría que revisar muy seriamente la falta de humedad del suyo.

  • Comentario por Ricardo

    02/04/2009 @ 22:06

    Perdón, por un desliz (cuánto gozará con él Luis), puse su nombre en lugar del mío al criticarle en el comentario anterior. Por Dios, ¡qué asco!

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