Opinion · Tierra de nadie

¡Mamá, quiero ser artista!

Del efímero Màxim Huerta y sus trapacerías tributarias ha escrito la también exministra Ángeles González-Sinde un alegato muy conmovedor con el que ha conseguido que Montoro nos parezca un santo varón y su gremio un nido de desahogados. Según Sinde SL, ser creador es muy duro, mucho más que albañil o minero, y cualquiera que pretenda serlo ha de desarrollar la habilidad necesaria para la optimización fiscal, que no es defraudar sino ahorrar, aligerar la factura a Hacienda en épocas de bonanza y sobrevivir con el granero lleno en tiempos de vacas flacas. Para ello es un imperativo constituir sociedades con las que conseguir un tratamiento más favorable, pasarse a un régimen distinto, que uno es un artista en todas las facetas de la vida.

Tiene Sinde SL una concepción muy particular de la gente de la cultura. De ese grupo forman parte “los escritores con premios literarios arriba en las listas de ventas, actores y actrices conocidos, músicos, directores de cine, productores…” y, en general, personas como ella, que no son físicas sino jurídicas, con CIF en vez de DNI, seres atemorizados a los que es fácil distinguir por la calle porque siempre se guardan la factura si alguna vez pagan las copas y llevan clavadas en la carne las garras de Hacienda como un gigantesco piercing.

La exministra se ha erigido en portavoz de los que han guardado silencio ante el acoso monteril sin un Ministerio de Cultura que les defendiese, y ella misma reconoce sentir miedo ante las represalias que pudiera sufrir ahora que la caza de brujas se ha reactivado y Montoro sigue ganando batallas como el Cid después de muerto. El ‘No a la guerra’ les salió caro a esta tropa, o eso dice Sinde SL.

La societaria cineasta no entra en detalles, aunque sería bueno que aclarara si las vacas de Huerta eran gordas o flacas cuando ingresó  798.521 euros en cuatro años, que es lo que gana la mayoría en más de tres décadas, y si se vio obligado por ello a deducirse como gasto su apartamento en Alicante. O que explicara cómo Montoro pudo abrir una inspección al Breve de Cultura cuando quien gobernaba era Zapatero y ella misma estaba al frente del Ministerio que debía defenderle.

Sinde SL sólo se relaciona con asociados al Registro Mercantil pero si preguntara a simples mortales con poco arte se sorprendería. Con independencia del tamaño de las vacas, los que no pueden deducirse en su declaración de la renta el papel higiénico o los trajes de Versace estarían encantados de entregar a Hacienda el 48% de lo que ganan, porque ello significaría que sus ingresos les permitirían no depender de la limosna familiar, no estar pendiente del último recibo y hasta tener una casa en la playa para librarse del estrés acumulado viendo romper las olas.

De esa “jauría” que, según Huerta, se ha lanzado contra sus canillas forman parte millones de asalariados que no pueden elegir lo que tributan a Hacienda, y entre ellos hay profesores, pintores, escritores que no pueden vivir enteramente del ‘cuento’, guionistas a tanto la pieza, actores de grandes y pequeñas compañías, montadores de vídeo, fotógrafos, ayudantes de cámara, músicos y un largo etcétera de personas que se creían parte de ese mundo de la cultura hasta que Sinde SL les ha excluido de un plumazo, y nunca mejor dicho.

Los trabajadores de la cultura no son delincuentes, ni lo eran los que compartían por Internet el enlace a alguna película, a los que la exministra pretendía criminalizar con una ley disparatada. Los verdaderos delincuentes son los que se creen por encima del resto y con derecho a pagar sus impuestos a la carta, cuando no a montar chiringuitos en paraísos fiscales y establecer allí los establos de unas vacas mastodónticas. Sinde SL es un artista de la ganadería.