Siempre solidario con el proceso de cambio en Bolivia

18 Feb 2016
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Este 21 de febrero se realizará en Bolivia un referéndum para la reforma parcial de la Constitución Política del Estado Plurinacional. Con esta consulta, convocada según el procedimiento constitucional, se busca modificar el artículo 168 a fin de que el Presidente y Vicepresidente puedan ser reelectos dos veces de manera continua (actualmente pueden serlo una sola vez). En caso de que gane el Sí, además de aprobarse la reforma del citado artículo, Evo Morales podría postularse nuevamente a la presidencia en las elecciones de 2019, pudiendo gobernar, si gana, hasta 2025. En caso de que gane el No y se rechace la reforma, el ciclo de Morales concluirá en 2020.

Todos los demócratas del mundo solidarios con los cambios que ocurrieron en Bolivia con los gobiernos del presidente Evo Morales y en otros países del continente con gobiernos progresistas desean, por encima de todo, que la derecha revanchista no vuelva al poder. Lo que pasa en Argentina con Macri sirve de trágico ejemplo de lo que puede pasar en otros países. Claro que a lo largo de los años fueron muchas las situaciones en que de modo solidario algunos de nosotros, entre los cuales me incluyo, criticamos algunas políticas de los gobiernos progresistas y las críticas no siempre fueron bien aceptadas. Se creó la idea falsa de que toda la crítica le hace el juego a la derecha y eso ha paralizado algún trabajo común en la búsqueda de soluciones adecuadas a las aspiraciones de los pueblos en el marco constitucional vigente.

En el caso de Bolivia, la convocatoria del referéndum de reforma constitucional crea una perplejidad específica ante las dos cuestiones que deben preocuparnos a todos y todas las demócratas progresistas. ¿Cómo garantizar la continuidad del cambio con estabilidad o, mejor, la continuidad de la estabilidad con cambio? ¿Cómo impedir, de la manera más eficaz, que la derecha regrese al poder y deshaga todo lo que las clases populares han conquistado en estos años? Para muchos, la respuesta a ambas cuestiones consiste en la victoria del Sí en el referéndum y en la reelección del presidente Evo Morales en 2019. Personalmente no tengo una respuesta alternativa, pero tengo preocupaciones que son difíciles de formular en estos tiempos del Sí o No.

Primero, me preocupa que las fuerzas que apoyan el cambio que el presidente Evo ha representado no hayan aprovechado este periodo para poner en evidencia las contradicciones, los retrocesos y los desafíos para evitar, justamente, que en 2019, esté o no Evo como candidato, la derecha vuelva al gobierno con mucha sed para intentar desmontarlo todo. Segundo, me preocupa que el MAS esté dividido por demasiadas disputas internas y ambiciones políticas, y que no se haya preparado para construir otros líderes que puedan seguir con el proceso con o sin Evo. Tercero, me preocupa que las fuerzas progresistas no usen el proceso del referéndum para vincular el Sí a compromisos que corrijan errores graves y retrocesos peligrosos del pasado próximo, y que esta vinculación no incluya una amplia participación de los movimientos y organizaciones sociales, independientemente de su fidelidad política.

Personalmente sigo dando mi respaldo al difícil proceso de refundación del Estado y al propio liderazgo de Evo. Estoy seguro que millones de ciudadanos en Bolivia y en el mundo quieren ayudar el presidente Evo Morales, pero, para eso, quieren que el Mandatario les ayude a ayudarle, manteniendo su fidelidad total al proceso de las alternativas al desarrollo capitalista extractivista y al respeto por la dignidad de la diversidad sociocultural y por la aspiración de la plurinacionalidad concreta y concretada.


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