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Una vuelta de tuerca a la actualidad

“Nos mata a sangre fría, don Alberto”: el cierre de Galicia Hoxe

29 jun 2011
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Escribe Ramón Vilar que “la noche de piedra se hace más larga para el periodismo en gallego”. El motivo de sus palabras: el cierre obligado de la edición impresa del último diario de pago en gallego, Galicia Hoxe. Vilar sabe bien de lo que habla, pues lo vivió en primera persona en julio de 2010, cuando cerró cerró Vieiros, el primer medio digital en gallego que él mismo dirigía. Por aquel entonces, Vieiros publicaba un editorial en la que hablaba de “pulso casi heroico por mantener medios imprescindibles como A Nosa Terra, Terra Cha Xa, A Peneira, Galicia Hoxe, O Sil, De Luns a Venres o Tempos Novos”, apostantes todos ellos por el gallego. Desde la publicación de ese editorial, ya desaparecieron A Nosa Terra, A Peneira, y ayer Galicia Hoxe.

Después de ocho años, 2-934 números y 130.000 páginas, el periódico Galicia Hoxe echa el cierre. O más bien le obligan a cerrar. “La crisis económica, especialmente virulenta en el sector de los medios de comunicación, y, sobre todo, el radical recorte de las ayudas institucionales convierten en inviable el proyecto del único diario en gallego”. Esa es la versión light. La dura —y la real al fin y al cabo— la ofrece su director, Caetano Díaz. Primero en una carta a los colaboradores y después a través de una última opinión impresa: “A sangue frío” (A sangre fría en castellano), porque así los mata el actual presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que hace con el gallego su propia novela de Capote. “Galicia Hoxe desaparece porque usted (Feijóo) camina delante por el camino del autoodio, Galicia Hoxe desaparece porque su Gobierno le cerró con estronduosa hostilidad las ayudas que alegremente reparte en otros campos mediáticos, Galicia Hoxe desaparece porque no estamos dispuestos a decir que llueve cuando lo que hacen es mear por nosotros”.

La hipótesis de Díaz ya la recogieron antes Ramón Vilar, exdirector de Vieiros, y Alfonso Eiré, director de A Nosa Terra, en sendas entrevistas concedidas al compañero Henrique Mariño. “Me sorprendieron determinadas actitudes —de Feijóo—, sobre todo respecto a la lengua, más regresivas que en la época Fraga”, relataba Vilar poco después del cierre de Vieiros, y señalaab que “Feijóo planteó el gallego como un problema, cuando aquí nunca lo había sido”. En la misma orilla se situaba Eiré, quien afirmaba que la “última causa del cierre de la edición impresa de A Nosa Terra es la nueva política que impuso el PP en Galicia con sus recortes brutales de las ayudas a los libros y a los medios en gallego”.

De los campos mediáticos de los que habla Díaz también hace referencia Antón Losada, siempre con su Disque en la primera página del diario. “Es una vergüenza que desaparezca el único medio en gallego mientras la Xunta reparte a dedo miles y miles de euros entre medios en castellano que parten con ventaja en la competencia del mercado”, se queja Losada. Coincide con él el profesor de Lengua y Literatura Gallegas e impulsor de la iniciativa cidadá BenComún, Filipe Díez: “Desde el acceso de Feijóo al poder, todo lo que huele a lengua, cultura o identidad gallegas está siendo exterminado por activa o, como en este caso, por pasiva”. “Resulta innegable que el reparto de ayudas, publicidad institucional y convenios por parte del a Xunta responde a criterios políticos muy bien definidos y orientados a dos objetivos básicos: reducir a la mínima expresión el gallego en los medios y mantener la docilidad de la prensa al respecto del poder”, afirma Díez. Añade Losada que “la Xunta no emplea las subvenciones para apoyar la prensa en gallego sino como un elemento de presión y negociación con los medios. No le importa la lengua ni asegurar que haya medios en gallego. Lo que le preocupa es salir en los medios. Alteran la competencia no en defensa de la lengua, sino en defensa propia”.

En esta desaparición, aunque tampoco somos responsables directos, sí jugamos un papel importante, toda vez que mucha gente no puede comprar todos los periódicos que desea para evitar así el asfaltado de la carretera que los llevará al precipicio. No obstante, nuestro rol es esencial. Para Antón Losada, “el futuro de la prensa gallega no puede fiarse de las ayudas públicas; los que queremos prensa en gallego tenemos que tomar una actitud más activa y apoyar esos medios comprándoles los productos y poniendo publicidad”. “Sin lectores no hay prensa, ni en gallego ni en chinés”, concluye Losada. Filipe Díez opina en la misma dirección que el anterior, para quien “el gallego está dejado a su suerte”. Díez apunta que “está en estado crítico”, pero se muestra optimista por el hecho de que “un amplio sector de la ciudadanía gallega incrementó su compromiso con la defensa de la lengua y tiene consciencia de la necesidad de dar respuestas a los desafíos que tenemos por delante”. “Si conseguimos canalizar esa energía cívica y masiva de modo eficiente, positivo y prepositivo, aún habrá esperanza de construír un futuro diferente del que diseñaron para nosotros, lejos de nuestra tierra, los enemigos de la pluralidad y la diversidad”. En ese optimismo se sitúa también Carlos Callón, presidente de A Mesa pola Normalización Lingüística y articulista de Galicia Hoxe, quien cree que “las adversidades también tienen que servir para que cojamos fuerza, para que nos demos cuenta de que tenemos que movernos para frenar la reacción. Juntos, podemos!”.

La historia se repite y no se nos presenta fácil arreglarla. Recuerda Cateano Díaz que, sin embargo, ella —la historia— “alumbrará con cegadora claridad y con exactitud el rol que cada uno desarrolló en este tan minúsculo como nada pueril episodio”. Los libros, artículos o lo que sea que pueda hacerlo presentarán a Feijóo y a su equipo con brochas (“y tijeras”, como bien añadió Manel González, periodista con talento en este futuro encarcelado) que pintan de negro oscuro el idioma. Nosotros, por lo que nos toca, intentaremos aparecer con papeles escritos por un oficio maltratado y con pequeños pero valerosos pinceles que buscan otorgarle a la lengia el color que se merece.

Este texto es una traducción del original en gallego, que se puede leer aquí: “Mátanos a sangue frío, don Alberto: o peche de Galicia Hoxe”.


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