Opinion · Sombreros de colores

Entrevista a M. J. Montero, consejera de Salud de Andalucía

Queremos terminar estos espacios electorales, poniendo nuestra mirada en los lugares donde se gestiona la sanidad, en las Comunidades Autónomas. Y hemos pedido a algunos consejeros una entrevista sobre su visión en estos momentos tan importantes para el sistema nacional de salud y el estado del bienestar

A María Jesús Montero, cuando le planteamos la entrevista, enseguida aceptó. María Jesús Montero es la Consejera de Salud de la Junta de Andalucía, persona con fuerza, con mucha capacidad, con planteamientos innovadores (dice que hay que avanzar constantemente) y con una “obsesión” por aumentar los derechos de los ciudadanos en salud (derechos es una de sus palabras favoritas); por eso habla ya de los derechos de tercera generación, una vez conseguido las infraestructuras básicas y enumera derechos del tipo de  la segunda opinión médica, el testamento vital, la libre elección de médico y centro, la atención bucodental gratuita para menores de 6 a 15 años…: el diagnóstico genético preimplantatorio, consejo genético, la muerte digna…. Y lucha por estos derechos, en momentos donde en nuestro entorno se habla de recortes y de retrocesos.

A ella no le gustan ni los recortes (“que no se produzcan recortes en los derechos”) ni el copago (“la aplicación del copago es caro para el sistema sanitario”), porque cree que la sanidad es uno de los logros del Estado del Bienestar que hay que defender.

María Jesús Montero la conocimos hace ya algunos años, cuando fue nombrada Viceconsejera de Salud en un acto en el Monasterio de la Cartuja en Sevilla, donde se entregaban unos premios sobre investigación. Desde entonces, élla ha marcado la política sanitaria en Andalucía y con un papel importante en imagen y prestigio, por eso dice que  Andalucía se ha situado como referente, no sólo a nivel nacional, sino también internacional y de ello habla con orgullo, ya que afirma que Andalucía ha pasado de estar en el vagón de cola a estar entre los mejores.

Aquí están sus palabras, en el cierre de una campaña, de la que está contenta por el hecho de que la sanidad ha tenido un papel importante en élla.

 1. Háganos una valoración del sistema sanitario español en la actualidad

El Sistema Nacional de Salud es, sin lugar a dudas, unos de los grandes logros de nuestra sociedad y baluarte del Estado de Bienestar, junto con la Educación. Tenemos uno de los mejores sistemas sanitarios públicos del mundo, con la cartera de servicios más completa, mejor dotada y que favorece, además, una atención universal, gratuita y pública. Un sistema sanitario eficiente del que debemos sentirnos orgullosos y por que el debemos luchar.

2. ¿Qué es, a su entender, lo mejor del sistema sanitario español?

Por supuesto sus tres características básicas: que es universal, gratuito y público. Lo que quiere decir que garantiza la atención a todo el mundo, independientemente de su lugar de residencia y sin costes añadidos. Pero también que, pese a las corrientes que intentan hacer creer lo contrario, que es un sistema eficiente y sostenible, que no hay ningún sistema sanitario que ofrezca la cartera de servicios que ofrece la pública y con la calidad con la que se ofrece, y eso es algo que tenemos que tener en cuenta, porque no conozco ninguna aseguradora privada de salud que ofrezca lo que ofrece la sanidad pública andaluza por los casi 1.200 euros que le cuesta a los andaluces este servicio al año.

3. ¿Qué aspectos son, desde su punto de vista, mejorables?

Nuestra premisa siempre ha sido la del no conformismo, porque la sanidad no puede ser autocomplaciente y tiene que avanzar constantemente. No podemos tener el convencimiento de que hemos tocado techo porque todo es mejorable, y esa es la filosofía que marca nuestras políticas, la de la mejora contínua.

Partiendo de esta base, diría que tenemos que seguir mejorando en accesibilidad, en  cercanía y en agilidad del sistema, en definitiva, en personalización de la asistencial para que cada paciente se sienta único y, por supuesto, continuar explorando bolsas de ineficiencia para hacer el sistema más eficiente. Para todo ello ya hemos puesto medidas en marcha en Andalucía: asistencia por acto único, Oficina Virtual del Sistema Sanitario Público Andaluz, decreto de garantía de tiempos máximos de espera en intervenciones quirúrgicas, pruebas diagnósticas y primera consulta con el especialista….pero son aspectos en los que seguimos trabajando.

4. ¿Qué opina sobre la política de recortes en sanidad que se están llevando a cabo en algunas CCAA?

Los recortes en sanidad no están justificados porque llevan a una destrucción de nuestro modelo de sistema, a la creación de desigualdades, a dificultar el acceso a una sanidad de calidad, y a una sobreexplotación de los trabajadores del sistema.

No apoyamos una política de recortes, sino una política de gestión eficiente y de políticas de ahorro que no reduzcan ni prestaciones, ni recursos, ni cartera de servicios, ni plantilla. En definitiva, que no produzcan recortes en los derechos.

5. ¿Cuáles son las peculiaridades de lo que aporta Andalucía al sistema sanitario español, en cuanto a innovación, aspectos diferenciales, líneas políticas …?

En los últimos años Andalucía se ha situado como referente, no sólo a nivel nacional, sino también internacional, en innovación, investigación, derechos asistenciales, cartera de servicios…unos logros que no hubieran sido posibles sin la implicación y el esfuerzo diario de los profesionales.

Cuando Andalucía recibió hace treinta años las competencias en materia sanitaria comenzó una profunda transformación y modernización del sistema centrada, en un  primer momento, en cubrir las necesidades básicas de la ciudadanía en materia de infraestructuras (creación de una completa red de centros de atención primaria, construcción de nuevos hospitales, dispositivos de cuidados críticos y urgencias, creación de la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias…) y, una vez que los derechos básicos estaban cubiertos, comenzar a desarrollar los que se conocen como derechos de segunda generación. La segunda opinión médica, el testamento vital, la libre elección de médico y centro, la atención bucodental gratuita para menores de 6 a 15 años… son algunos de esos derechos que se consolidaron y que se han visto ampliados con los de tercera generación: diagnóstico genético preimplantatorio, consejo genético, muerte digna…

Además, en Andalucía hemos abierto una brecha a nivel normativo. Muestra de ellos son la Ley reguladora de la investigación en reprogramación celular con finalidad exclusivamente terapéutica; la Ley de análisis genéticos;  y la Ley de investigación con preembriones humanos no viables para fecundación in vitro; la Ley de Derechos y Garantías de la Dignidad de las personas ante el Proceso de la Muerte. A lo que se suman políticas pioneras en farmacia como la prescripción por principio activo, que en Andalucía, donde lleva funcionado una década, ha permitido un ahorro de 1.000 millones de euros y que desde principios de noviembre es de obligado cumplimiento para todo el territorio nacional.

Andalucía ha pasado de estar en el vagón de cola a estar entre los mejores. Muchas de las políticas que hemos desarrollado y que estamos desarrollando en nuestra comunidad han servido y están sirviendo de ejemplo no sólo a otras comunidades autónomas españolas, sino también a otros países europeos.

6. Ante el sistema sanitario del futuro: ¿Anclar el gasto o mejorar la financiación?

Mejorar la eficiencia en el gasto y mejorar la financiación. En Andalucía hemos demostrado que políticas de contención del gasto farmacéutico y la prescripción por principio activo (lo que ha permitido un ahorro de unos 1.000 millones acumulados en la última década), la creación de centrales provinciales para la contratación de servicios y compras (lo que favorece la optación de precios más competitivos), o la puesta en marcha de la receta electrónica (tres millones de euros de ahorro en papel) han favorecido una reducción del gasto.

Estamos llegando a un equilibrio presupuestario, pero es verdad que la sanidad ha estado, históricamente, infrafinanciada, y eso debería de solucionarse. Por ello, apostamos por incrementar un punto el PIB para sanidad, y por el incremento del IVA en productos que afectan directamente a la salud (como el alcohol y  el tabaco) que tengan como destino directo la financiación de la sanidad.

Celebro, además, que durante esta campaña se haya hablado especialmente de la sanidad porque muestra sensibilidad hacia esta parte tan importante del Estado del Bienestar y que se hayan marcado líneas para mejorarla y conseguir estabilidad financiera gracias a modelos de gestión innovadores, articular medidas para solventar los problemas de deuda y mejorar la financiación de la sanidad que, como decía anteriormente, está infrafinanciada.

7. COPAGO ligado a renta ¿Sí o no? ¿Por qué?

Copago no. En ninguna de sus variantes. El copago genera desigualdades, tal y como demuestran los estudios realizados a los países de nuestro entorno que cuentan con esta medida, por lo que no ha demostrado ser un elemento disuasorio ante el mal uso de los recursos, sino una barrera para que parcelas de la población con escasos recursos económicos dejen de acudir a los servicios sanitarios por sus problemas de salud. No se trata de que pague el enfermo con mayor o menor nivel de renta. Se trata de que no pague el enfermo, sino el conjunto de los ciudadanos a través de sus impuestos tal y como viene ocurriendo hoy en día. De forma solidaria.

 Además, se ha demostrado que, a la larga, la aplicación del copago es caro para el sistema sanitario porque con él se disuade al usuario de acudir a los servicios de Atención Primaria, evitándose así la detección y el tratamiento de problemas de salud en sus primeros estadios, con lo que el ciudadano acude cuando la patología ya está más avanzada, encareciéndose así su asistencia.

8. Uno de los planteamientos diferenciales entre las distintas fuerzas políticas parece ser el de la colaboración público-privada, ¿qué plantea en ese sentido?

En sanidad, la colaboración la entendemos como una complementariedad a través de conciertos sanitarios y nosotros, como otras comunidades autónomas, nos servimos de ellos. Si bien, unas lo hacen en mayor grado que otras. Por poner un ejemplo, Andalucía, para el presupuesto de 2012, destinará 429 millones de euros a conciertos sanitarios, lo que supone un 4,9% del presupuesto total y una pequeña reducción, del 0,14%, respecto a la del ejercicio 2011. Esta reducción responde a la puesta en marcha de nuevos recursos (los hospitales de alta resolución principalmente) y que han favorecido una reducción del sistema de conciertos para determinados servicios asistenciales. Sin embargo, hay comunidades, comola de Madrid, en las que este porcentaje se ha incrementado en un 34%.

Pero si no nos referimos a la faceta meramente asistencial, sino a otras áreas como puede ser la investigación, la colaboración público-privada tiene otras finalidades ampliamente beneficiosas y necesarias, como son la más rápida traslación al mercado de las investigaciones clínicas y, por ende, un más rápido beneficio al ciudadano. Colaboraciones firmadas con el Laboratorio Rovi, GENYO, el Proyecto Genoma Médico o el Living Lab Salud Andalucía, por ejemplo, son muestra de ello.

 9. Uno de los aspectos que se critican y se comentan es la falta de un mayor peso específico del Consejo Interterritorial y la no unificación de criterios en determinados aspectos entre CCAA lo que da sensación, según algunos expertos, de fragmentación y de tener 17 sistemas sanitarios en España ¿Qué papel le daría?

 El que tiene y que está recogido en la Ley de Cohesión. Esta ley fue fruto de un amplio y enriquecedor debate en el que participaron todas las comunidades autónomas, incluida Andalucía, y en el que están recogidas las funciones del Consejo Interterritorial.

 10. ¿Debe haber Ministerio de Sanidad  en la estructura del nuevo gobierno?

 Soy una firme defensora del Estado de las Autonomías. Como he comentado anteriormente, la modernización y el desarrollo que ha tenido Andalucía en los últimos treinta años no podría hacerse producido de no haber tenido transferidas las competencias, aunque sí creo que debe existir un Ministerio que coordine y equilibre, que ayude a reducir las desigualdades, que trabaje por el consenso y que ayude a seguir fortaleciendo nuestro sistema sanitario público.