Salvar a Sánchez de Sánchez (¡No nos falles!)

Uno escucha al energúmeno de Rafael Hernández y sabe que hay que cuidar al nuevo Gobierno. El PP pide ahora con maneras de enajenado el Debate sobre el Estado de la nación que despreció durante dos años y ya está afilando los cuchillos verbales y los otros. Jiménez Losantos está haciendo de Calvo Sotelo en el 36 y Sánchez sabía que su gobierno tenía que pedir disculpas a todos los que le podían hacer ver las muchas contradicciones. Ha querido hacer un gobierno de centro, pero se le ha olvidado que el centro necesita la izquierda para no escorarse a la derecha. Pero hay que darle tiempo.

El gobierno de Sánchez le ha quedado bonito, con tonos de Caravaggio y sus claroscuros, pero es bonito. Es femenino, elegante, aséptico, tecnocrático, como para resistir un test Silicon Valley. Que haya tantas mujeres es un logro civilizatorio. Pronto dejará de ser noticia que haya más mujeres que hombres, pero de momento, alegra. Dicen las feministas que hay que hacer un feminismo situado y que da igual que te cruja Margaret Thatcher, Soraya Sáez de Santamaría o Nadia Calviño y es cierto. Pero no hay que olvidar que como el gobierno es del “nuevo PSOE” y Sánchez ganó tocando el violín con la izquierda (tanto en las primarias del PSOE como en la moción de censura) igual las cosas son diferentes. Además, hoy ayuda que sean mujeres y no hombres y que estén ahí porque saben de lo suyo y no son simple cuota.

Es verdad que hay cosillas en el gobierno que hacen ruido, pero en la sociedad del espectáculo las apariencias son esenciales y eso es lo importante. Raciones dobles de optimismo y caminar todos juntos sin mirar atrás que es por España. Mientras no venga un 15M a aguarte la fiesta. Negar el charming de este gobierno es propio de gruñones airados que renuncian al dulce y se quedan fuera de la alegría de ver qué buen tipo luce Grande Marlaska y lo bien que le sientan los trajes al lado de la pereza física de Zoido y sus corbatas con esos nudos inmensos que parecen nudillos de boxeador cascado. Si no te gusta este gobierno es que te falta sensibilidad y no entiendes de imagen. Y entonces te quedas fuera de esta foto optimista y ayudas a que Aznar traiga sobre sus hombros a Rivera, a cantar un cara al sol con una base tecno ahora que se están recuperando los vinilos.

El gobierno de Sánchez tiene luces de neón y maneras de tecnocracia, de manera que el mensaje es que no va a faltar nunca una sonrisa, que la tienda está abierta 24 horas y que los problemas se van solventar solos porque los problemas no son de redistribución, ni de clases ni genero o de raza, esas cosas antiguas sino que los problemas son técnicos y están en los mandos los que saben de las cuentas y lo que dan de sí. Despreocúpate. No hay que sacar conclusiones precipitadas por la gente que ha ido a la toma de posesión de los Ministros. Los Florentino y los Villar Mir siempre tienen que ir a la toma de posesión de un Ministro de Fomento, aunque nombraran a Vladimir Ulianov Lenin. Cómo no va a ir a abrazar a Ábalos.

La política se ha vuelto espectáculo y por eso todo va tan deprisa como los efectos especiales de las películas de superhéroes. El guión da lo mismo, porque lo que quieren es entretenerte. Todo puede subir y bajar con la misma rapidez. Porque el humo puede pasar de ser muy denso a disiparse en segundos. Ayer estaba Rivera gobernando España desde su camisa empechada y sus encuestas y hoy está con un proceso sancionador abierto por el Tribunal de Cuentas y con la mirada perdida. Pero eso le puede pasar a cualquiera. Salvo a los que se mueven como paquidermos, como el PP, que no se atreven a hacer mudanzas. Pero las harán con Feijoo y entrarán también en el vértigo.

Quizá, por eso, la izquierda, o lo que ocupe ese espacio antaño llamado izquierda, debiera buscar cosas que queden, que cambien el sentido común. El Gobierno de Pedro Sánchez  es catártico y apela a la alegría de salir de la mala gente que nos ha gobernado. Viene lleno de ganas de que no falle y cuando la gente dice que no quiere elecciones pronto es porque está gritándole ¡No nos falles! Sánchez ha hecho un gobierno de Gran Coalición pero caminando desde la izquierda. Le corresponde a Podemos salvar a Sánchez de Sánchez, recordar cuál ha sido el camino que ha llevado a Sánchez a la Moncloa, por los votantes del PSOE y por los votantes de Unidos Podemos. Para que no sea todo un juego de luces y tengamos faros ideológicos antiniebla para ver detrás de tanto destello.