Con la que está cayendo… ¡al medio ambiente que le den!

08 Sep 2011
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Leyendo la actualidad política de nuestro país  y del resto del mundo y sufriendo las tensiones de la crisis económica se me queda cara de tonto cuando me pongo a escribir en este blog sobre ciencia y cambio global. ¿A dónde vamos hablando de medio ambiente con la que está cayendo? Cuando uno escribe algo lo hace con dos ideas en la cabeza: el deseo de comunicar y la confianza de que alguien recibirá el mensaje. Ganas de contar lo que le pasa al medio ambiente  del planeta no me faltan, pero cuando descubro que la preocupación  por el cambio global disminuye, sobre todo en España,  se me queda cara de tonto.  Según la reciente encuesta The Nielsen Global  Online Environmental Survey realizada a mas de 25.000 personas en 51 paises, el  cambio climatico baja en el nivel de preocupación, sobre todo en países como  España, donde un 16% no cree que sea un problema y solo un 69% (y bajando sobre  los datos de la anterior encuesta en 2007) declaran entender y estar concienciados  con lo que represente el cambio climático de origen humano.  La preocupación es máxima en Latinoamerica (mas  del 90%) y muy alta en Oriente, Asia y Africa. Pero en España la preocupación  va bajando y se encuentra en niveles ya próximos a los de Estados Unidos,  conocido por su escepticismo al respecto. Claramente hay otras cosas que nos  preocupan cada vez más por aquí.

    Y me asaltan las dudas. ¿Soy de  los pocos que ve conexiones entre lo que pasa y nuestra actitud con el medio  ambiente y los recursos naturales? Cuando la gente está preocupada por las  amenazas que se ciernen sobre su sueldo o la educación de sus hijos ¿va a leer alguien  algo sobre los cambios en la productividad de los ecosistemas como resultado  del cambio climático o sobre cómo el cambio global está cambiando los ritmos  estacionales de miles de especies? Cuando unos quieren más policía y a otros nos  da miedo lo que algunos policías hacen cuando se tensan las cosas ¿nos vamos a  poner a discutir sobre si el CO2 emitido es bueno o malo o sobre cómo vamos a  dejar de arruinar la biodiversidad del planeta? ¿Tiene sentido que yo divague  sobre la capacidad de carga de un ecosistema cuando el mismo periódico en el  que lo escribo estará sometido a un ERE para sobrevivir en esta refriega económica  en la que los fuertes no quieren que nada cambie? En otras palabras, ¿para cuándo  voy a dejar lo de escribir sobre lo “importante” que decía mi abuela?

     Claro que ahí está la primera  trampa:  qué es realmente lo “importante.”  El que no sabe que por hacer una presa como la del gigantesco embalse chino de  las Tres Gargantas la especie humana ha afectado el ángulo de inclinación de la  Tierra (solo un poquito, eso si), no considerará que lo que nuestra  especie le haga al Planeta sea algo importante.  Quizá enfocando bien este blog pueda ayudar a que la sociedad enfoque mejor lo  que es importante. Como decían unos humanos más apegados a la naturaleza que  las sociedades occidentales actuales, “ansiamos tener mucho dinero, pero el  dinero no se puede comer.”

     Desde mi balcón a la vida no veo  límites entre la política y la ciencia, entre la filosofía y la vida cotidiana,  entre la ética y el trabajo… y por ello la actitud ante los recursos naturales  del planeta es, para mí, tan solo una manifestación de la actitud ante los  demás y ante, en realidad, lo que es de todos y quizá de nadie. Yo puedo  analizar una parte muy pequeña del cuadro actual sobre las vicisitudes por las  que pasa el Homo sapiens del siglo XXI. Mi contribución aunque pequeña creo que  sí que está conectada con el cuadro actual de crisis económica, social y  política por la que pasa nuestro país, pero también el mundo árabe, Estados  Unidos, otros países europeos, numerosos países del África subsahariana… Mi  contribución pretende ilustrar los limites planetarios, nuestros esfuerzos por  traspasarlos y las posibles consecuencias ambientales de hacerlo… pero no me  quedo en lo ambiental ya que lo social y lo económico es causa y consecuencia  de lo que le pasa al medio ambiente.  Y  tampoco estoy al margen de las propuestas por cambiar profundamente un sistema  que es injusto y genera fuertes tensiones, porque ese sistema controlado por  las entidades financieras está encadenado a una sobrexplotación de los recursos  y esa sobreexplotación está en la raíz de los principales impactos al medio  ambiente del planeta. Mientras los impactos los sufrimos todos, los beneficios  los disfrutan las entidades financieras, grandes empresas etc. y las decisiones  dicen tomarlas los políticos “en nombre de todos,” pero desde luego no pueden  decir que las tomen en nombre de la ciencia.

     El ministerio de medio ambiente  ya no es solo de medio ambiente y como dicen, en broma, solo le interesa la  mitad del ambiente… y es, fuera ya de bromas, uno de los ministerios más  débiles y menos influyentes de todos (si descontamos la reciente dimensión  agraria). Y así lo hemos querido todos, no solo nuestros políticos. Por algo  será. Parece que una buena parte de la gente no quiere oír hablar del medio  ambiente mas que en los reportajes del National Geographic o en la re-edición  de los videos de Félix Rodriguez de la Fuente. Por algo será.

     No sé.  Hoy me levanté decidido a escribir una cosa y  me paré en seco cuando pensé en quién iba a querer leerlo con la que está  cayendo. Ustedes dirán.