Presentación

30 Jun 2011
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Este blog “Planeta mutante” surge de la combinación de dos cosas: de mi interés por sacar siempre que puedo a la ciencia de su torre de marfil y de las carambolas de la vida que te ponen junto a personas que no solo te estimulan a divulgar la ciencia sino que te muestran cómo hacerlo. La ciencia la pagamos entre todos y como científico me siento incómodo cuando veo que la gente no tiene apenas contacto o información de primera mano de aquellos a los que, como yo, da de comer. Además, querría contribuir a probar si es cierto aquello de que la ciencia es cultura, y su divulgación es por tanto una forma de hacer la democracia más sólida y real.

Además, se da la circunstancia de que mi ciencia no es una ciencia cualquiera. Bueno, eso seguro que lo dicen todos los científicos de sus respectivos campos del saber. Pero es que la ciencia en la que trabajo tiene fuertes y muy directas implicaciones en la sociedad. Y eso sí que espero poderlo ir mostrando y demostrando en este blog. La ecología, que surgió para explicar la distribución de las especies sobre la Tierra, es la ciencia del siglo XXI. El siglo XXI se ha abierto con una crisis ambiental de escalas más abrumadoras que cualquier crisis económica, de forma que cuando se nos pasa la borrachera financiera o la inquietud por poder pagar las facturas a fin de mes vemos un planeta cada vez más marcado por una huella humana profunda y global. La ecología es una ciencia promiscua que contacta, colisiona y se funde con las matemáticas, la física, la química, la medicina y, sobre todo, con su ciencia madre, la biología. Pero también se combina, bebe y nutre a la sociología, la economía, la antropología, la historia… el estudio de un ecosistema hoy en día no se puede llevar a cabo sólo recontando cuantas especies de seres vivos hay en él. Hay que cuantificar flujos de energía, estructura espacial de los procesos, intervención humana en su gestión, historia previa que ha dado lugar a lo que vemos… por citar sólo algunos ejemplos. Y ante el impacto ambiental de nuestra especie en los sistemas naturales, esos mismos sistemas que nos permiten seguir vivos, necesitamos la ecología mas que nunca. Ciencia imperfecta, inacabada y esencialmente probabilística (es decir, una ciencia que asigna robabilidades y no certezas a los sucesos), es, hoy por hoy, la mejor, quizá la única, herramienta científica integrada para mitigar los impactos del cambio ambiental global y para guiarnos en nuestra adaptación a este cambio.

El blog se lo dedico a mi abuela Delfa. Ella se llenaba la boca de su nieto y sus logros, pero lo más importante era que me preguntaba por lo que hacía, me escuchaba, y en realidad me enfrentó a mi primer esfuerzo, sostenido y real, de sintetizar mi trabajo científico y de contestar a la terriblemente simple pregunta “… muy bien todo eso, pero ¿para qué sirve?” Creo que todos los científicos debemos tener cerca una figura como mi abuela que nos obligue de vez en cuando a bajar a la realidad y a expresar en pocas palabras el objetivo de nuestro trabajo. Debemos poder explicar la importancia de nuestra investigación y como puede contribuir a una sociedad mejor. ¡Ahí es nada! Espero que el blog sirva para profundizar en este sano ejercicio y también espero aprender de todos los que lo lean y que, como mi abuela, me hagan esas preguntas sencillas tan difíciles de contestar.