También hay que leer

29 Dic 2008
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Me encanta la tele en Navidad. Las series americanas se paran y las cadenas españolas se lanzan a una campaña cultural sin parangón el resto del año. Porque estas semanas hago mío el pensamiento marxista: “encuentro la televisión bastante educativa. Cuando alguien la enciende en casa, me marcho a otra habitación y leo un buen libro“. Y como me siento más listo, por eso me encanta la tele en Navidad.

Aprovechando la coyuntura, me he terminado El entretenimiento en televisión: guión y creación de formatos de humor en España, título curiosamente largo para una gente que insiste en que menos es más a la hora de hacer humor. Aunque suene a paradoja, esto de entretener a los telespectadores es algo que preocupa a más de un profesional y que nunca ha sido muy estudiado en nuestro país. Hasta hace bien poco, el público y los académicos creían que el humor es fruto del talento de chigre y melopeas varias. Lamentablemente, muchos ejecutivos y humoristas (palabra que reivindico desde aquí) también lo creían. No me insistan; jamás pondré un ejemplo concreto de esto, así que dejen de preguntarme por el rubio de Cruz y raya.

El entretenimiento en televisión: guión y creación de formatos de humor en España

No sé quién es “el gatuno”, maldita sea

Dispuestos a demostrar que para hacer humor valen más ocho horas de trabajo que ocho gramos de sustancias, varias universidades han iniciado su propios estudios sobre el tema. Entre otras, la Rey Juan Carlos con Globomedia, la Pompeu-Fabra con El Terrat y la Pontificia de Salamanca con… todo el mundo (egoístas, acaparadores…). El libro que les menciono más arriba, además de convertirse en el regalo estrella de estas navidades en mi entorno (raros…), es un perfecto resumen de todos estos másters y posgrados.

Es uno de los pocos textos académicos que he leído en los que se nota que pisan el suelo. Probablemente porque está escrito por profesionales del medio, algunos de los tipos que, sin dedicarse a la política, más nos han hecho reír en los últimos años. Hablamos de guionistas y responsables de mitos como Caiga quien caiga (el de Wyoming), Noche Hache, El club de la comedia, Buenafuente, El intermedio, Homo Zapping, los guiñoles o La hora chanante.

Como no podía ser menos, su lectura resulta entretenida; lo contrario sería como hacer dar clases de urbanidad escupiendo flemas. Pero no es un mero anecdotario sobre tele. Es un libro sobre la historia del entretenimiento catódico en los últimos años y, sobre todo, es un manual de técnica. La técnica, eso que diferencia a un cómico de un cuñao achispao.

Cualquier aspirante a trabajar en televisión debería leérselo para sacar buenas ideas. O para hacer justo lo contrario, según la cadena a la que seas candidato.