Merçona Puig Antich: el valor de la resistencia

02 Mar 2016
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Sol Luque,
integrante de CeAqua

Dedicado a los que sobrevivieron; a los que pudieron continuar resistiendo; a los que, además de sufrir la pérdida y la ausencia, cubrieron sus espaldas con la responsabilidad de ser los custodios de la Memoria.

Hace ya un mes, el 27 de enero pasado, se presentó el libro Salvador Puig Antich, caso abierto, de Jordi Panyella. Este acto, que fue organizado por la Coordinadora Estatal de apoyo a la Querella argentina, contó entre los ponentes con Merçona Puig Antich. Hace tiempo que ella dejó de ser una niña pero siempre será la hermana pequeña de Salvador. Inevitablemente es una marca de vida. Ella, junto al resto de su familia, sufrió todo el proceso que acabó con el asesinato de su hermano, mediante la aplicación del garrote vil por parte de las fuerzas represoras de la criminal dictadura franquista, el  2 de marzo de 1974, y cuyo 42 aniversario se cumple hoy. 

Un proceso donde la ocultación de pruebas y documentos que exculpaban al acusado, como demuestra Panyella en su libro, hizo de aquel juicio una farsa, un repugnante circo ausente de cualquier mínima aplicación de los Derechos Humanos, entre ellos, el derecho a la defensa. Algo, que todavía 42 años después continúa ya que, a pesar de las nuevas e incuestionables pruebas, la apertura del proceso ha sido negada dos veces por el Tribunal Supremo de España. Este es nuestro país, esta fue nuestra Justicia y esta es la que sigue siendo.

Sin embargo, sus hermanas (Imma, Carme, Montserrat y Merçona) decidieron no bajar los brazos y durante años han perseguido que se supiera la verdad y que se reconociera que el juicio a Salvador fue una pantomima. Se personaron en la Causa 4591/2010, abierta en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 1 de Buenos Aires, República Argentina, a cargo de la Jueza María Servini de Cubría y denominada “N.N. por genocidio y/o crímenes de lesa humanidad cometidos en España por la dictadura franquista entre el 17 de julio de 1936, comienzo del golpe cívico militar, y el 15 de junio de 1977, fecha de celebración de las primeras elecciones democráticas”.

Merçona viajó en diciembre de 2013 a Buenos Aires para declarar delante de la Jueza Servini. Durante casi 40 años ninguna de las cuatro hermanas Puig Antich había podido solicitar a un juez que investigara lo que realmente ocurrió en aquel juicio sin garantías que llevó a su Salvador a la pena de muerte.

Cuando Merçona entró a declarar, era la primera vez que hablaba de su hermano en un ámbito donde realmente se sentía amparada por la Justicia. Los que allí estábamos compartimos con ella la mezcla de emociones que la desbordaban pero que también le daban la fuerza suficiente y la certeza de saber que siempre seguiría luchando por defender la memoria de su hermano.

En este viaje la conocí y lo que más me sorprendió fue su mirada que, a pesar de todo lo ocurrido, sigue estando llena de ingenuidad y ausente de rencor. “Ellos fueron los que querían venganza” siempre recuerda, haciendo referencia al ensañamiento con que ajusticiaron a su hermano, al utilizar sus ejecutores un instrumento tan brutal de tortura medieval.

Durante nuestra estancia en Buenos Aires, y en muchas otras ocasiones también, tuve la oportunidad de estar cerca de Merçona. Es una mujer optimista y decidida, que transmite honestidad cuando habla porque su discurso es ajeno a una retórica vacía.  Ella  no necesita poetizar la realidad porque la realidad de sus palabras son los hechos que expone, son los sentimientos que expresa, son sus gestos, mezcla de frescura y vehemencia.

Un año después de ese viaje, el 30 de octubre de 2014, la Jueza María Servini de Cubría dictó un Auto resolutivo  imputando una serie de delitos a un total de 20 personas, actualmente 17 con vida. En el citado Auto, el Juzgado de Buenos Aires ordenaba la inmediata detención preventiva con fines de extradición de todos  imputados, a efectos de recibirles declaración indagatoria en dicha causa penal.

Imputados, entre otros, por firmar la sentencia de muerte de Salvador Puig Antioch, estaba el ex ministro franquista José Utrera Molina, nombrado Caballero de Honor de la Fundación Francisco Franco el 18 de julio de 2012 y actualmente miembro de su Patronato. También conocido como suegro del que fuera Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón.

Como ya es sabido, el 13 marzo de 2015 el Consejo de Ministros en el Estado español tomó la decisión de denegar todas estas extradiciones, provocando, entre otras protestas, la contundente respuesta de organismos de Naciones Unidas ya que la denegación dejaba “en profundo desamparo a las víctimas y a sus familiares, negando su derecho a la justicia y a la verdad”.

Sin embargo, Merçona, igual que sus hermanas y otras miles de víctimas, sabe que hay que continuar en la lucha porque es donde debemos estar, y la Justicia argentina seguirá actuando hasta conseguir que los victimarios también estén donde les corresponde.

El caso de Salvador, como tantos otros, sigue abierto.

Y el próximo viernes 4 de marzo, en el homenaje que hacen a Salvador numerosas organizaciones, en la Nave Terneras del Paseo de la Chopera 10, a las 19:00 horas,  volveremos a ver, a escuchar, a sentir a Merçona con su rebeldía, vitalidad y energía. Volverá a emocionarnos al traer con ella el recuerdo de lo que nunca tuvo que ocurrir, hará presente lo que aun hoy algunos quieren que olvidemos, y nos volverá a ofrecer con su permanente sonrisa la esperanza de un futuro donde la verdad y la justicia ya nadie pueda negarlas.

Merçona, et volem.
Força i sempre endavant


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