El Rif, conquistar lo físico a través de lo virtual

YOUSSEF OULED
Periodista y activista

Abundan los testimonios (y vídeos) de periodistas silenciados, expulsados, acosados, golpeados, cámaras rotas, móviles aplastados bajo botas policiales, requisadas por cubrir las protestas, los abusos, la represión. Este texto habla de los y las activistas de la información y periodistas gracias a las cuales sabemos qué sucede en el Rif.

Muchas son las similitudes entre las revoluciones democráticas (término preferido en el Rif, puesto que el concepto de árabes les excluye) del año 2011 y las que se están sucediendo actualmente al norte de Marruecos. Cierto es que los levantamientos populares que tienen lugar son el resultado del olvido, la marginación y la represión iniciada en 1956 tras la independencia, bombardeados con Napalm dos años después por el entonces príncipe y más tarde monarca Hassan II, que no dudo en usar metralla para sofocar las revueltas contra la carestía de la vida en la región, allá por 1984.

Las primaveras democráticas fueron un aliciente más, en Alhucemas, corazón del Rif y epicentro de las protestas hoy, se saldaron con la muerte de cinco jóvenes cuyos cuerpos fueron calcinados en la sucursal del Banco Popular marroquí, muertes todavía sin esclarecer. Preguntados sobre la relación de las actuales protestas con las de entonces, los activistas responden: “del Movimiento 20 de Febrero (M20F) aprendimos mucho” y por ello aseguran que no cometerán los mismos fallos. A nadie se le escapa que integrantes de aquella primavera forman parte de las protestas de hoy.

Hay muchas similitudes entre el M20F y la situación actual generada por el Movimiento Popular del Rif (Hirak). Empecemos por el principio: todo comenzó en Túnez, un joven se inmoló para protestar contra la precariedad y la falta de derechos, en Marruecos fue emulado por otro joven en la ciudad de Safi y más tarde cuarenta profesores trataron de quemarse vivos en Rabat. Hoy Mohssine Fikri, que murió tratando de salvar su único medio de vida, ha supuesto la chispa que encendió la mecha para poner fin la hogra (humillación) del Estado.

Entonces se hablaba de demandas económicas y sociales, en Marruecos a diferencia de los demás países, no se pedía un cambio de régimen, se hablaba de una democratización que debía pasar por una monarquía parlamentaria, que no consiguieron. A cambio obtuvieron una constitución “dada” no consensuada ni debatida con la población, elaborada por los mismos actores a quienes se cuestionaba, y una monarquía constitucional. Es decir, se cambió el cascarón.

Aunque hoy en el Rif (y buena parte de Marruecos) se ha trasladado el foco informativo a la exigencia de liberación de las presas y presos políticos, más de 200 activistas y manifestantes detenidos (la población rifeña habla del doble); las demandas aunque son específicas de la región del Rif, son extrapolables al resto del país. Demandas socioeconómicas, hospitales, universidades, fin de la militarización, oportunidades laborales, fin de la corrupción, derechos e igualdad real.

El M20F fue acusado de trabajar para potencias extranjeras, Argelia, Polisario e incluso se llegó a hablar de España. Hoy sobre el Hirak se vierten las mismas acusaciones, con el añadido del narcotráfico de los Países Bajos. Y de España se han filtrado informaciones que relacionan al Centro Nacional de Inteligencia con los servicios marroquíes, a los cuales estarían pasando datos sobre los manifestantes que apoyan desde la diáspora. Algo que viola la legislación europea de protección de datos y que pone en peligro a estas personas una vez cruzan el charco.

España no dudó en bombardear con gases químicos, zocos y poblados enteros desde 1923 a 1927 para aplastar la República del Rif del líder rifeño Abd el-Krim El Khattabi (1921-1927), por miedo a perder su postura colonial. Entonces se hablaba de civilizar como eufemismo de bombardear. De eso hace menos de un siglo.

Sin embargo, hay una semejanza mayor. La prensa marroquí no dio espacio a las movilizaciones populares hasta que ya eran evidentes y si lo hizo, fue para hablar de financiación extranjera… la sospecha sobre la prensa marroquí como títere del poder convirtió los teléfonos móviles en 2011 y en la actualidad en dispositivos de contrapoder. Como consecuencia surgió el ciberactivismo, los activistas de la información. Esas personas hicieron posible las manifestaciones en todo Marruecos a través de la divulgación de informaciones y convocatorias, las redes sociales se convirtieron en el espacio de debate, de denuncia, en herramientas para esquivar la censura y exponer las demandas populares. Demandas que entonces se basaban en la democratización real en contra de la imagen de apariencia democrática que había adquirido el Estado mediante la difusión de reformas estériles.

La red se convirtió en un espacio donde el poder económico y político, la concentración de poderes y el carácter sagrado del Estado fueron cuestionados por primera vez. Hoy sucede lo mismo: quienes hemos seguidos los acontecimiento del 28 de octubre de 2016 en el Alhucemas, lo hemos hecho gracias a los y las activistas rifeños que desde el inicio utilizaron las red para contar al mundo en tiempo real de lo que allí sucede.

Hace seis años el debate pasó a la red, se conquistó las plazas físicas a través del consenso virtual, la apropiación ciudadana comenzó ahí. Hoy en Marruecos se ha encarcelado a la mayoría de estos activistas y periodistas que dan voz al Hirak y las demandas populares sin censuras, detenciones que se suman a una serie de actuaciones orientadas a controlar la información que se publica de las movilizaciones.

Hoy se expulsa a periodistas extranjeros, se convoca a las corresponsalías fijas para darles una visión alternativa de los hechos e invitarles a no acudir a la región. Uno de los periodistas encarcelados (y condenados) fue detenido tras aparecer en TVE señalando la desconfianza de la población hacia los medios marroquíes.

El M20F supuso un aprendizaje, las concesiones aparentes pusieron fin a unas movilizaciones que exigían derechos reales. Hoy la población que se manifiesta a perdido el miedo, todas tienen un dispositivo que habla al mundo desde su mano y no abandonarán las calles hasta que les den lo que les corresponde. El Gobierno trabaja a contrarreloj para frenar la manifestación del 20 de julio convocada por Nasser Zefzafi unos días antes de ser detenido como líder del Hirak, fecha que conmemora la derrota militar española ante los rifeños comandados por Abd el-Krim. Una jornada que tiene como intención juntar a la población rifeña de la región con la diáspora que regresa a su tierra por vacaciones. Miles con un mismo grito: “atini Haqqi” (dame mis derechos), como decía el rapero El-Haked, el Indignado.