Principia Marsupia

Si vives en un quinto envejeces más rápido que tu vecino del primero: los científicos ya pueden medirlo

N. Phillips - NIST

El ritmo al que pasa el tiempo depende del lugar en el que estés. Esta afirmación es una de las consecuencias más sorprendentes de la Teoría de la Relatividad de Einstein.

Si vives en un quinto piso, tu tiempo pasará más rápido que el del vecino del primero. La diferencia entre los dos será absolutamente imperceptible para un ser humano (del orden del 0,0000000001 %), pero los científicos pueden medirlo.

Es más: un equipo de científicos estadounidenses acaba de medir cómo el tiempo pasa de forma diferente entre dos capas de átomos separadas por 1 milímetro.

Espera, ¿qué significa que el tiempo pasa más rápido?

Significa que cualquier reloj (o cualquier mecanismo que elijas para medir el tiempo) va más rápido que otro reloj que esté más abajo.

Pero entonces, ¿las rocas en el centro de la Tierra son 'más jóvenes' que las rocas en la superficie?

Correcto. Dicho de otra manera: desde la formación de nuestro planeta, han pasado 2 años menos en el centro de la Tierra que en la superficie.

El efecto es espectacular aunque minúsculo: la Tierra se formó hace 4.500 millones de años, así que 2 años tampoco se notan mucho.

¿Que el tiempo pase más rápido o más despacio tiene alguna aplicación práctica?

Hay una aplicación muy cotidiana: cuando abres el Google Maps en tu móvil, la señal de GPS tiene que ser corregida por el efecto de la gravedad en los satélites que proporcionan el posicionamiento.

Si no conociéramos este fenómeno, el GPS no funcionaría.

¿Esto es algo específico de la Tierra?

No. Ocurre en cualquier campo gravitacional (no sólo en el que crea la Tierra): cuanto más cerca estés del objeto que crea fuerza de gravedad, más despacio pasa el tiempo.

Pero si los efectos son tan minúsculos, ¿cómo se puede medir?

Aquí entra una herramienta fundamental: los llamados 'relojes atómicos'. En vez que tener un aparato con 'manecillas' como los que llevamos en la muñeca, un 'reloj atómico' cuenta los segundos a través de una frecuencia que se puede medir con precisión inmensa.

¿Cómo funciona un 'reloj atómico'?

Los relojes atómicos se construyen normalmente con un láser y un trozo de cuarzo (el cuarzo es un mineral muy abundante en nuestro planeta y tiene unas características peculiares).

Los electrones del cuarzo se ponen a vibrar sólo si el láser emite en la frecuencia exacta. Esto te permite medir el tiempo con una precisión casi infinita.

¿Qué hay de nuevo en esta investigación?

Hace ya varias décadas que se consiguió medir cómo el tiempo pasa a diferente ritmo si estás en la cima de una montaña o en un valle.

Ahora se ha medido esa diferencia de tiempo entre dos capas de átomos que estaban separadas por 1 milímetro de distancia: para los átomos que estaban más arriba, el tiempo pasaba más rápido.

Aquí podéis leer más detalles sobre este experimento fascinante.