Diario de un altermundista

El negocio de la guerra español no está en crisis

Según el informe que con regularidad realiza el Centre de Estudios por la Paz JM Delàs de Justícia i Pau, cuyos autores son Tica Font y Francesc Benítez, España vuelve a estar en la cabeza de los grandes vendedores de armas mundiales. Las exportaciones en 2008 volvieron a ser las más elevadas de la historia de este país. Representaron casi el 2% de las exportaciones mundiales y el 0,5% del total de la balanza comercial española. Si ya es grave de por si que un país dedique tantos esfuerzos a la venta de armas y que base parte de su crecimiento económico en el negocio de la guerra, es todavía más grave que el 29% de las exportaciones españolas tengan como destino países en desarrollo, o que se esté exportando material de defensa a países en conflicto como Colombia o Israel, o con conflictos latentes como India y Paquistán. Pero esto no es todo, ya que España también exporta a países en contexto de tensión como Sri Lanka o Indonesia. Por no hablar de el caso de Israel, con quien se impulsan grandes acuerdos de colaboración en industria militar, aunque, afortunadamente Zapatero nos aseguró que las armas españolas vendidas a Israel no son para dispararlas sobre los palestinos. Me quedo más tranquilo. Por supuesto, también se exporta a países en guerra, es decir, que intervienen en conflictos armados, como Estados Unidos y Reino Unido que mantienen tropas de ocupación ilegal en Irak y también en Afganistán, donde nuestro Gobierno "pacifista" no cesa de aumentar las tropas y el volumen de recursos destinados a esta guerra (ya son 400 millones de euros anuales). Además, el "pacifismo" de los socialistas ni siquiera cumple con sus propias leyes. La nueva ley de control de exportaciones de armas establece que no se deben vender armas a países sancionados, inestables, en conflicto armado, que vulneren los derechos humanos, que no condenen el terrorismo o que tengan un nivel de bienestar delicado. Interpreten ustedes si vulnera o no la ley que se vendan armas a países como Marruecos, Guinea Ecuatorial, Turquía, Arabia Saudita, Ecuador, India, Pakistán, Venezuela, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Singapur, Tailandia, Sri Lanka, Angola o Ghana. Pero el despropósito no acaba aquí, España también vende armas a países con poco respeto a los derechos humanos como Indonesia, Kenia y Tailandia, y a alguno  de entre los más pobres del mundo como Burkina Faso, Kenia y Mauritania, o que están en una delicada situación de post-conflicto bélico como Angola. Finalmente, es también reprobable que algunas exportaciones de armamento español vayan a países que dedican más recursos a gasto militar que a desarrollo humano como Angola, Arabia Saudita, Ecuador, Brasil, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Pakistán o Turquía. Todo ello en un marco de reducción de la ayuda al desarrollo de 600 millones de euros los próximos años. Por otra parte, este excelente informe del Centre Delàs recoge, por segundo año consecutivo,  las exportaciones de material de defensa a empresas privadas y para uso privado. En 2008, los receptores de armamento para uso privado más significativos han sido Estados Unidos, Alemania, Dinamarca, Francia, Bélgica, Austria, Polonia y Reino Unido. Los autores del informe se preguntan: ¿podrían ser las empresas que reciben este armamento multinacionales de defensa del tipo Blackwater, ArmorGroup ...? El secretismo de la Ley de control de exportaciones de armas probablemente guarde a buen recaudo esta información. Ante la falta de transparencia, no nos queda otra que sospechar que esto sea así, sino, ¿a qué vendría tanta opacidad por parte del Gobierno en cuanto a las exportaciones de armamento español? En fin, solo nos queda felicitar a la indústria armamentística española, que parece ser que ha sabido superar la crisis, ¿o será que la crisis es buena para el negocio de las armas?