Antonio Baños

El día de la infamia

Ya vamos sabiendo de qué se trata. Poco a poco nos desvelan el plan. No tiene que ver con la deuda pública, con el despilfarro autonómico, con el bipartidismo ni con demás zarandajas. Esto va en serio, compañeros. Van enseñando la patita y colando lo que tienen pensado para nosotros y nuestro futuro: minijobs y miniwebs. Vidas mínimas. Servidumbre laboral y existencia amorrada a los dispositivos de despiste electrónico.
Sacan sus cartas. Y lo del FBI contra Megaupload ha sido su Pearl Harbour, su declaración de guerra. Cinco años después del inicio de la crisis, aprietan el acelerador. Se venden las playas de Italia y se privatiza el litoral de España. Se trabajarán150 horas al año gratis para la empresa en Portugal. Y mientras, se inicia el asedio a la red. ¿Con qué objetivo? Crear valor. Esa es la nueva fe. Hay que "poner en valor" todo. Todo debe entrar en la cadena, no debe haber ninguna rendija para lo gratuito, lo espontáneo o lo generoso. Poner en valor el miedo, la intimidad, la sabiduría y el espíritu mismo de la humanidad. Y quien no ligue el ataque del jueves con ese proyecto de reducción a la esclavitud masiva que es la crisis; quien no entienda que se trata de la misma ofensiva, que siga matando angry birds y preocupado por el pisotón de Pepe.

Han iniciado una cruzada para quedarse con todo y amigos, vamos perdiendo. Por ahora. Porque el día de la infamia debe servir para acelerar las conciencias y las pulsaciones de todos nosotros. No puede ser que un sindicalista crea aún que Internet es donde se bajan pelis. Tampoco puede ser que un nativo digital ignore la propiedad de los medios de producción. Este es un combate on y off. Es una lucha para geeks y compañeros del metal. Esto va de precariedad. Laboral pero también de las libertades. Esto va de poder. Poder del bueno, a lo Fu Manchú.
Hay pues, que recuperar la distinción entre valor de uso y valor de cambio, porqué ahí está nuestra oportunidad. Destruyamos el valor de cambio para volver a disfrutar del valor de uso. Eso es exactamente lo que se hace al compartir y difundir en la red. Por eso, cuanta más rabia tengan, con más alegría copiaremos, descargaremos, compartiremos. Cuanto más intenten conservar, más rápido lo perderán todo. Y a vosotros, los malos: Apagad la música si queréis, que seguiremos bailando. Quitadnos el pan y el mega que os exigiremos gigas y pasteles. Ofrecednos más miseria y os escupiremos la riqueza inagotable de la vida. Ok, ya quedó claro. La deuda es vuestra, pero lo demás es nuestro. Somos Legión. No perdonamos. No olvidamos. Se va a liar parda.