Puntadas sin hilo

Nazismo

Si hay algo peligroso en la vida moderna es utilizar la palabra nazismo contra alguien. Si no fuera tan peligroso decirlo, sería la prueba del nazismo que alberga en quien acusa. María Dolores de Cospedal ha declarado que los escraches son puro nazismo. No le basta con que los tribunales españoles hayan condenado al ex portavoz del Gobierno Aznar, Miguel Ángel Rodríguez, por habérselo llamado al doctor Montes.

Lo manifestado por Cospedal es la forma más grave de violencia, en sí y como incitación. Si el Fiscal General del Estado no interviene para iniciar el encausamiento de Cospedal, estaremos ante un abandono palmario de sus funciones. Es más, en tanto eso no ocurra, estará legitimando la actuación de los participantes en escraches. Se ha llegado a un enfrentamiento pleno entre la sociedad civil y las instituciones políticas. Cospedal no tiene derecho de labia y pernada sobre los ciudadanos que defienden sus intereses como mejor pueden, y contra los que el Estado dispone de mecanismos legales bastantes para castigarlos. Pero catalogar de nazis a esas personas, o nazismo al movimiento, constituye la mayor afrenta posible hacia ellos. Es mucho peor que llamarles hijos de la gran puta o cualquiera otra expresión del idioma.

El nazismo ha sido la más alta cima de la abyección, la mayor aberración de la condición humana, y los nazis sus más fieles representantes. Supone, por si la cultura de Cospedal no alcanza a saberlo, la desaparición del ser humano libre, el odio hasta la aniquilación de razas, la utilización de la mentira para la consecución de fines abyectos, la creación de una parafernalia para seducir a los ciudadanos. Ha sido, como se sabe hasta la saciedad, la causa de millones de muertos y todo tipo de atrocidades culturales y sociales, una muestra brutal del horror de la violencia. Aplicar esos conceptos a quienes, equivocadamente o no, luchan contra la pérdida de sus viviendas, descalifica y deslegitima política y personalmente a quien, impunemente, los utiliza.

Todo tiene un tope, todo tiene un límite, pero la sociedad española, incluso la más reaccionaria y conservadora, no puede tolerar tales acusaciones sin exigir sanción, y permitir que caiga en la mera frivolidad o en la comprensión o el olvido. El de Cospedal ha sido el mayor ataque a la democracia española ante el estúpido y falaz argumento empleado al decir que acosar a los representantes de los partidos políticos es poner a esos partidos en la diana. En un acto reflejo, se le ha ido por la boca lo que realmente piensa y desea. No es digna de representar ni a ciudadanos ni a su partido. Salvo que estemos de acuerdo en que en España el nazismo está en la mente de sus dirigentes, que no en sus ciudadanos. Cospedal o la sembradora de cizaña y violencia.

¿Ampara la libertad de expresión a esta señora, y a su largo rosario de afirmaciones nefandas? ¿Le ampara su inmunidad parlamentaria esta impunidad e indecencia? ¿Condena la sociedad y la ley a Ada Colau y absuelve a María Dolores de Cospedal? Personalmente yo abominaré de la política y de la Fiscalía en tanto esto quede impune. Con la expresión de su pensamiento, Cospedal se erige en el personaje más repugnante e indeseable de España. Y, con su silencio, Rajoy se convierte en cómplice.

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Gota GALOPANTE DE LA INFAMIA: Tampoco se queda atrás Artur Mas: Equipara las causas contra los Pujol con los fusilamientos del franquismo.

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Gota del OBISPO MULTIRREINCIDENTE: El obispo de Alcalá, Reig Pla: Los marxistas son los culpables de destruir la sexualidad. ¿No tendrá nada que decir el Papa Francisco, ya que el cardenal Rouco y la Conferencia Episcopal española se lavarán las manos ante tales ofensas?