Botellón de diseño

evianlacroix.jpgEl año pasado, Christian Lacroix se encargó del diseño de unas ediciones limitadas de agua embotellada Evian en versión alta costura y prêt-à-porter.

evian02.jpgPara esta navidad, el encargado de vestir la liquidez inodora, incolora e insípida de la marca francesa será Jean Paul Gaultier.

1_cuve_piperheidsieck_ros_sauvage_v.jpgLos modistos Viktor & Rolf acaban de llevarse un premio al mejor embalaje por su diseño para el champán Rosé Sauvage, y el diseñador británico Alexander McQueen ha sido el último en hacer lo propio con una lujosa edición para coleccionistas de un Chivas de 18 años a 450 euros la botella.
mcqueenchivas.jpgLos diseñadores de moda no parecen ser conscientes de cómo esta nueva tendencia les desnuda y deja al aire su valor, les condena a dejar de ser inalcanzables para la mayoría y se arriesgan a abandonar el estrato de lo imposible para pasar a ser no deseables. Simplemente.

Así, cuando la tentación amplía su alcance, cuando entra en lo descabellado pero accesible, es cuando participan en el juego factores racionales que la moda lleva siglos queriendo esquivar, y choca contra ellos para derribarlos y dejar las moquetas de las pasarelas llenas de vidrios rotos. Así se rompe esa frágil estructura, de abajo a arriba.

De golpe, acciones de esta clase, que algún cínico definió como un proceso de democratización de la moda dejan al descubierto el valor unitario de lo que nos vendieron como un acceso a otra realidad. Y acaban como pie de lámpara artesanal. Un horror.