Buzón de Voz

El discurso entrampado

La respuesta política y mediática del conservadurismo español a la llamada Conferencia Internacional por la Paz celebrada en San Sebastián establece tres opciones principales a la hora de calificar a quienes osen valorar su resultado como un paso más hacia el fin definitivo del terrorismo: o son cómplices de ETA o tontos útiles o ambas cosas a la vez (la ingenuidad buenista no estaría reñida con una astucia criminal gratuita o incluso retribuida).

Peor parte se llevan las personalidades convocantes, de las que lo más bonito que se ha dicho es que son unos "mercenarios" e "ignorantes" que actúan "al servicio de ETA". Ayer mismo, la plana mayor de la antigua Batasuna hizo lo que durante muchos años todos los ciudadanos de bien habían exigido que hiciera la izquierda abertzale: pedir expresamente a la banda que abandone las armas.

El compromiso de defender sus ideas independentistas por vías exclusivamente políticas ya lo habían adquirido hace unos meses. A algunos (a muchos a juzgar por el ruido) no les basta con recordar la obviedad de que ETA aún no se ha disuelto, o con apropiarse en exclusiva de la memoria de las víctimas, despreciando la obligación individual y colectiva de intentar que no haya un solo muerto más.

Con la "tregua-trampa" sólo encajaría la "paz-trampa". Un discurso tan entrampado que no concibe posibilidad alguna de acabar con ETA sin que España se rompa y sin olvidar a las víctimas. Hasta Rajoy pareció desmarcarse ayer de tanta "trampa".