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Fósil del día

DALE LA VUELTA AL MUNDO // JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ

*Responsable de Justicia Económica de Intermón Oxfam

Hoy comienzo este blog que quiere acercar lo que está pasando en las negociaciones del clima de Copenhague. Desde hace algunas semanas he venido compartiendo historias en el blog de la web de Intermón Oxfam "Dale la vuelta al mundo". Desde ahora compartiré estas historias desde esta ventana que abre Público. Es lo que se llama un verdadero salto a la fama.

Pero para saltos a la fama, los de los premios "Fósil del Día" que entrega en Copenhague cada tarde la Red de acción por el clima (CAN), que agrupa a más de 450 ONG. Esta red de organizaciones sociales premia a quienes más esfuerzo ponen en torpedear las negociaciones del clima. Los vídeos son desternillantes, y es, sin duda, uno de los momentos más esperados del día.

Hoy se han llevado las dos primeras medallas dos países europeos, aunque no tanto por lo que ha pasado en el Bella Center de Copenhague (donde se celebra la cumbre), como por su papel en la reunión del Consejo de la UE en Bruselas, donde se discutía hoy la posición que van a traer los jefes de estado y de gobierno que desembarcarán aquí en unos días. El primer premio reconoce a Polonia por su insistencia en bloquear la propuesta de que Europa reduzca sus emisiones al menos un 30% para 2020. Europa se comprometió hace un año a reducir sus emisiones de CO2 un 20%. La reducción llegaría a un 30% si otros países hacían algo equivalente.
Ahora se está discutiendo cuál es la mejor manera de empujar a otros a comprometerse con más ambición, y cada vez más países apuestan por que Europa reduzca sus emisiones al menos un 30%. Sin condiciones. Bueno, pues aunque se queden cortos, porque los científicos han avisado que para tener posibilidades reales de evitar un cambio climático peligroso, las emisiones contaminantes de los países ricos deben reducirse al menos un 40%,, ahí ha estado Polonia intentando evitar este paso.

¿Están solos? No. Alemania les disputa la gloria, y ha obtenido un meritorio segundo puesto, porque rechazado a capa y espada la adicionalidad de la financiación que necesitan los países pobres para enfrentarse a las consecuencias del cambio climático y para poder tener un desarrollo más sostenible (y por lo tanto, también ellos contaminar menos). ¿Y por qué es importante esta palabreja de adicionalidad? Pues porque si los fondos para el cambio climático no son nuevos y adicionales a los compromisos de ayuda al desarrollo, los países pobres dejarán de recibir todo lo que se les ha prometido para luchar contra la malaria, la educación infantil o la salud materna. Tendrán que enfrentarse al inaceptable dilema de tener que elegir entre recibir ayudas para construir diques contra las inundaciones o para luchar contra el SIDA.

Pero junto a estos fósiles, hoy se ha reconocido en Copenhague con el premio "rayo de esperanza" la iniciativa tomada por Francia. Sarkozy ha puesto encima de la mesa propuestas ambiciosas para reducir las lagunas jurídicas que permitirían hacer una contabilidad de las emisiones tramposa, ha defendido la adicionalidad respecto de los compromisos de ayuda al desarrollo, y ha defendido que Europa reduzca sus emisiones un 30%. Siempre nos quedará París.