Opinion · Con M de

Debate electoral: engaños sobre las migraciones

Triple valla fronteriza de Melilla. Foto: Lucila Rodríguez-Alarcón.
Triple valla fronteriza de Melilla. Foto: Lucila Rodríguez-Alarcón.

La mayoría de las cosas que se han dicho en el debate electoral sobre las migraciones no son ciertas. Por evitar entrar en un espacio reactivo, les voy a contar algunas claves para que puedan juzgar libremente. 

La migración es un proceso natural inherente al ser humano. Siempre hemos migrado y nunca dejaremos de hacerlo. Por lo tanto, todo el esfuerzo y el dinero que se está invirtiendo en cerrar fronteras es dinero tirado a la basura, no sirve para nada. Las migraciones no se pueden parar, solo se pueden gestionar.

Las fronteras son algo bastante reciente; los muros y vallas fronterizas, todavía más. En el año 2001 había menos de 20 muros fronterizos, en 2019 ya tenemos más de 80, 50 de ellos construidos en los últimos cinco años. Los muros son la expresión de esta nueva tendencia a la securitización que se impuso a raíz de los atentados de 11 de septiembre. Los muros cuestan mucho dinero y su mantenimiento, más. Y, como podemos comprobar fehacientemente a día de hoy, no evitan que las personas sigan migrando. 

Así cada vez se invierte más y más dinero en intentar evitar algo inevitable, pero además todas estas trabas que se van creando generan una nueva necesidad en las personas que se mueven, y se crean las mafias. Las mafias son un resultado de los límites que se están poniendo al movimiento, de hecho cuanto mayores son los medios que se invierten en limitar los movimientos, mayor es el negocio de las mafias. 

Nadie niega que los procesos de movimiento de las personas sean cada vez más llamativos. Aunque el porcentaje de migrantes sobre el total de la población mundial no han variado apenas en los últimos 20 años, la población mundial crece y con ella la población migrante. Pero si nos paramos a reflexionar sobre lo que está pasando, hay pocas dudas de que las estrategias de control migratorio actuales no son buenas. No solo sabemos que son políticas que hacen daño a personas muy vulnerables. También sabemos que están convirtiendo nuestro mundo de una forma irreversible. Este cambio que consiste en muros y «seguridad» por el momento nos sitúa del «lado bueno» de la valla. Pero no sabemos si en un futuro eso se mantendrá. Un día la valla nos puede dejar encerrados a nosotros o a nuestros hijos. 

Si las migraciones no se pueden parar, ¿por qué estamos dedicando tantos recursos a intentar lo imposible? Porque hay una narrativa dominante que no es fruto de la casualidad, una narrativa construida para generar miedo y debates estériles que responde a una estrategia política concreta. En porCausa la llamamos la franquicia del populismo antimigratorio, y es global: va desde los Estados Unidos a Rusia, pasando por Brasil, España y una larga lista de países en todo el mundo. 

¿Se puede parar esto? Nosotras pensamos que sí.  Primero hay que informarse bien, luego hay que empezar a aceptar la migración como lo que es y posteriormente hay que exigir políticas sostenibles y que aseguren un sistema de gestión de los flujos migratorios lo mejor posible para todas las partes. Hay muchos ejemplos de sistemas de gestión muy exitosos alternativos a los que se están poniendo en marcha en Europa o Estados Unidos.

El debate real sobre migraciones está fuera del marco que se ha usado esta noche. El debate real es qué tipo de futuro queremos para nuestros hijos e hijas, si queremos un mundo en el que puedan moverse con libertad y tener las mismas oportunidades que hemos tenido las personas de la Unión Europea o no, si queremos unas sociedades que se construyan sobre el respeto a la diferencia, sin miedos y con orgullo cultural dentro de la diversidad, si queremos una gestión del dinero público honorable y útil. Ese es el debate, el resto es todo un gran engaño. 

Y para cerrar, si han llegado hasta aquí, solo puedo recomendarles que hagan el corto, conciso, sencillo y gratuito curso sobre migraciones en 6 capítulos gracias al cual. En apenas 30 minutos, podrán adquirir algunas nociones básicas para poder opinar sobre este tema con un poco de criterio: tumba a tu cuñao.