Opinion · Con M de

Farrokh no habría podido ser Freddie Mercury

Estatua erigida en homenaje a Freddie Mercury (Montreux, Suiza). Foto: Bernd Brägelmann/ CC BY-SA 3.0

El 5 de septiembre de 1946, en la ciudad de Stone Town en la isla de Unguja, la más importante de  Zanzíbar, nacía Farrokh Bulsara. Zanzibar en aquel momento era un protectorado británico y un territorio con una enorme diversidad étnica. La familia de Farrokh era parsi y habían emigrado desde la India a Zanzíbar debido al trabajo del padre, que formaba parte de la Secretaría de Estado para las colonias. 

Los parsis son descendientes de los persas que llegaron a la India huyendo de la invasión musulmana en el siglo VII. Esta comunidad, que se sitúa sobre todo en el oeste de la India y es muy abundante en Bombay, se caracteriza por practicar la religion zoroástrica, cuyo profeta es Zarathustra. 

A la edad de 7 años, los padres de Farrokh decidieron mandarle a estudiar con su abuela y sus tíos a la India para que recibiera una buena educación. Ingreso en la St. Peter’ School donde estudió hasta los 16 años. St Peter’ School era un internado británico en el que Farrokh empezó a ser llamado Freddie y aprendió música. 

Acabados los estudios Freddie volvió a Zanzibar en 1962. En 1964 se inicia la revolución de Zanzíbar que termina con su anexión a Tanganika dando lugar a la creación de Tanzania. La tensión fue grande puesto que la revolución fue violenta y la familia de Freddie decide huir al Reino Unido. 

Así es como Freddie llega a Londres a la edad de 18 años. En Londres lleva a cabo sus estudios de arte, sigue con la música, hace diseño gráfico, monta una marca de moda, monta varios grupos y acaba siendo el líder de una de las formaciones de rock más importantes de la historia, Queen. El grupo debe su nombre, su logo y su estilo a Freddie.

Freddie nació en el momento adecuado para moverse. Si hubiera nacido hace 16 años su historia no habría podido tener lugar. En un mundo actual de fronteras que se cierran, de movimientos que se impiden la familia de Freddie se habría quedado bloqueada en mitad de la revolución, habrían acabado intentando huir de alguna manera poco segura. En caso de haber sobrevivido, habrían acabado en algún campo de refugiados de Tanzania. 

En Tanzania, que mantiene parte de las leyes que dejaron los colonos antes de irse, la homosexualidad es un delito. Freddie posiblemente habría pasado gran parte de su vida en la cárcel, cumpliendo una pena mínima de 30 años por tener relaciones con otro hombre. 

En definitiva, Freddie nunca habría llegado a Londres y su enorme bagaje cultural fruto de toda su diversidad le habría costado la muerte y Queen no habría existido. Abordando el personaje de Mercury desde esta visión de su historia de orígenes, movimientos e intercambios se entiende la importancia que tienen las migraciones en el enriquecimiento y la evolución positiva de nuestra humanidad. Y resulta triste pensar que estamos construyendo un futuro en el que personajes como Freddie Mercury no podrán sobrevivir y regalos espirituales como Queen no podrán tener lugar. 

Para más información sobre la vida de Freddie Mercury recomiendo visiten el magnífico hilo de Twitter de David Senabre, que no tiene desperdicio y ha inspirado este artículo.