La ‘youtuber’ que le da la vuelta al fenómeno migratorio

No pido dinero

Diana Moreno (@_diana_moreno_) / Fundación porCausa

  • 'No pido dinero', un nuevo programa de YouTube, quiere cambiar las narrativas en torno a la migración
  • "Es un proyecto que abre espacios para hablar de cómo migramos, qué sentimos, cómo eso nos transforma, qué legado dejamos en las personas a las que conocemos cuando migramos…", explica la conductora del programa Anneil Duarte

No todos los ‘youtubers’ se preocupan de las fronteras únicamente para cambiar su domicilio a países con menos impuestos: la red social también es el escenario de nuevas voces que abordan el fenómeno de la movilidad humana de otra forma. Es el caso de ‘No pido dinero, un programa de la Fundación porCausa conducido por la comunicadora Anneil Duarte, que se estrena hoy.

Se trata de un espacio de divulgación que incluye testimonios migrantes en primera persona, datos para entender el complejo fenómeno migratorio de forma sencilla y ejemplos de la aportación de los migrantes y refugiados en nuestro país. Todo ello con el objetivo de cambiar las narrativas en torno a la migración.

Entender las migraciones de otra forma

Que las migraciones son un fenómeno natural e histórico, que el porcentaje de población migrante se ha mantenido constante siempre o que, aunque cada vez existen más muros en el mundo, es imposible detener las migraciones: son algunos de los ‘mantras migratorios’ con los que Duarte trata de romper con algunas falsas creencias en torno a la movilidad humana.

En este primer episodio se aborda también la idea de que los migrantes aportan a la economía de los países de acogida, contrariamente a lo que los argumentos antimigratorios suelen sostener. Algo que sostiene el investigador Gonzalo Fanjul, entrevistado en el programa: "Hay quien piensa que recibir migrantes es un acto de caridad, pero en realidad es un acto de caridad con nosotros mismos. Sin los inmigrantes nuestras economías no se sostendrían", asevera.

El investigador se opone a la visión de la economía como una tarta fija, en la que lo que se come uno ya no se lo puede comer el otro. "Lo que hace la inmigración es hacer crecer el tamaño de la tarta, hacer crecer el tamaño de la economía. Genera un crecimiento de la economía en términos generales, y por tanto del empleo, de los impuestos, de la financiación de los servicios públicos", subraya.

Migración, música y periodismo contados en primera persona

Yassine Baiz llegó hace catorce años de Marruecos a España para ayudar a su familia, con un contrato de trabajo, aunque la crisis y otras circunstancias le hicieron perder su empleo. Durante el confinamiento, viviendo en la calle del barrio de Lavapiés, conoció al saharaui Mohammed Laakir, a quien la pandemia también le había dado la vuelta a su vida. "Hablé con él como un paisano mío. Le vi tocando la guitarra. Le dije, sigue tocando ese ritmo porque tengo algo en la cabeza". Así comenzaron a tocar y cantar juntos, y hoy conforman la banda los Mohas 19.

En el episodio, los dos cuentan sus experiencias migratorias. Para Yassine, migrar "ha sido una buena experiencia. Lo primero que he encontrado es otra cultura diferente, me gusta conocer la cultura de otra parte del mundo". También hablan de qué supone para ellos la música. "Significa vida, nos está dando vida: económicamente y espiritualmente. Con la música yo me desahogo al máximo. Cuando canto estoy en otro mundo. También me gusta expresarme pintando. El arte en general es algo maravilloso".

Para seguir ahondando en las aportaciones de las personas migrantes y refugiadas, Duarte nos presenta en un nuevo episodio Baynana, la primera revista online creada por refugiados en España. Sus cuatro creadores, que trabajaban como periodistas freelance en Siria para cubrir el conflicto, decidieron una vez en Madrid continuar con su labor periodística, a pesar de las dificultades iniciales, como el idioma.

"Estamos en un país que era desconocido para nosotros. Hay mucha gente en la misma situación. Pensamos en hacer algo: queremos seguir en el mundo del periodismo", cuenta Muhammed Subat, uno de los cuatro periodistas integrantes del proyecto.

Su web es un ejemplo de cómo hacer periodismo, a pesar de los pocos medios, de otra forma distinta, alejándose de los estereotipos o de los discursos de odio, y de la importancia de contar con voces migrantes en el periodismo. Algunas muestras son su cobertura de la crisis de Ceuta con un reportaje sobre la solidaridad de las familias ceutíes o los artículos sobre los problemas con los que se encuentran las personas migrantes en España o sobre la riqueza que supone la mezcla de culturas. También dan información útil para la comunidad migrante y refugiada. "Trabajar en Baynana es muy necesario, estamos ayudando a la gente, a los migrantes y los refugiados", añade Moussa al-Jamat, periodista y diseñador de la página web.

En la piel de la infancia y adolescencia migrantes

Según el informe Crecer sin papeles en España, existen 150.000 niños y niñas en esa situación administrativa en España, y resultan prácticamente invisibles. "Lo más preocupante es que no se sabía la población total, no se podía dar una estimación fiable de cuánta gente está en situación irregular", explica Ismael Gálvez, investigador que ha participado en el informe, que reconoce que le sorprendieron algunos datos que rompen con la idea generalizada de infancia y adolescencia sin papeles, como los relativos a la edad temprana de los niños y niñas o la nacionalidad (mayoritariamente latinos).

Patricia Macías, periodista que participó en el informe, explica en el programa con qué tipo de historias se encontró y qué supuso para ella conocer una realidad tan silenciada e injusta: "Son niñas y niños, ellos no eligen estar aquí, tener papeles o no tenerlos. De hecho, algunos no saben qué son los papeles", cuenta. "Cuando eres niño o niña, tener papeles o no no debería ser una cuestión".

Una nueva narrativa

Duarte, que espera que el programa contribuya a un cambio de narrativa en torno a la migración, dice que lo que le motivó del proyecto fue abordar una parte muy importante de su propia historia, que es ser migrante. "Para mí es muy significativo a nivel personal ser parte de un proyecto que abre espacios para hablar de esos temas. De cómo se dan las migraciones, de los adultos a los niños, qué sentimos, qué experiencias vivimos al migrar, cómo eso nos transforma, qué legado dejamos en las personas a las que conocemos cuando migramos…" Todas esas cosas, añade, le motivaron a hablar de otras historias migrantes. Pero, también, a atreverse a hablar de su propia historia: "Yo no me había hecho consciente del valor y de la valentía que requiere migrar", admite.

La propia Duarte migró por primera vez a los 17 años a República Dominicana, movida por una determinación: encontrar un trabajo para pagarse la universidad online. Migró sola, sin sus padres: "Tuve que enfrentarme a muchas situaciones de la vida de adulto que desconocía y me tocó enfrentar sola", recuerda. Aunque fue una experiencia complicada, consiguió aprender y abrirse camino en el mundo de la comunicación digital, en el que ahora se ha especializado.

Quizá por su propia experiencia, el discurso criminalizador en torno a los chicos y chicas migrantes no acompañados le parece una insensatez. "Sin importar tu país o tu estatus económico, la adolescencia es una etapa complicada", opina. "Para alguien que decide buscarse el futuro solo, es tres o cuatro veces más difícil. Uno a esa edad lo que necesita es gente que te escuche, que crea en ti y que te apoye. Todas esas cosas no se compran con dinero y por esa misma razón todos podemos ayudar, ser parte del cambio que ellos necesitan". Y cree que no debemos perder el tiempo con el discurso criminalizador: "Yo me enfocaría en lo que podemos hacer como individuos para alimentar el discurso del amor".