Posibilidad de un nido

El rey, Saura, Garci y Pepe Mujica

El rey Felipe VI, durante la grabacion de su mensaje de Navidad. CASA REAL
El rey Felipe VI, durante la grabacion de su mensaje de Navidad. CASA REAL

Es sabido que el rey no pronuncia ningún discurso que no haya sido aprobado por el Gobierno de turno, en este caso, el socialista de Pedro Sánchez. Por si cupiera alguna duda, así lo afirma además la Constitución española en su Artículo 64:

  1. Los actos del Rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los Ministros competentes. La propuesta y el nombramiento del Presidente del Gobierno, y la disolución prevista en el artículo 99, serán refrendados por el Presidente del Congreso.
  2. De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden.

Dicho está y voy al meollo.

Resulta de una vileza rayana en la brutalidad el hecho de que el Jefe del Estado, en su acostumbrado discurso de Navidad, no hiciera mención a las mujeres asesinadas en casos de violencia machista en lo que llevamos de 2019. Si no a todas ellas (más de 90), al menos a las que constan en las cifras oficiales: 55 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, más tres casos en investigación, que dejan al menos 46 menores huérfanos.

Pongamos que las asesinadas, en lugar de ser mujeres, fueran personas pertenecientes a cualquier otro grupo social o incluso caballos de romería. De hecho, ni siquiera debería utilizar este argumento. No hay argumentos para lo que el rey se calló el pasado día 24 de diciembre.

Pero el problema no es el monarca. Yo del monarca espero solamente que desaparezca. El problema es que el Gobierno socialista, quien quiera que le echara un ojo al texto, que no sería un bedel, tampoco decidió incluirlo. Es más, seguramente ni cayó en la cuenta, porque no vamos a pensar que se eludió el tema intencionadamente, ¿no?

Luego se llenarán la boca con los avances, las denuncias, los ochos de marzo y las leyes y acuerdos que ni cumplen ni dotan de los mínimos presupuestos.

Así que para reponerme del pasmo decidí hacer memoria de lo que sí se ha dicho sobre el feminismo, sobre el maltrato y sobre los maltratadores. Me resulta imposible, en épocas de VOX y extremas derechas, una recopilación exhaustiva, por eso he decidido, por su relevancia, ofrecer aquí una selección de las perlas que soltaron por sus muy cultas boquitas los cineastas Carlos Saura y José Luis Garci, y por su muy izquierdista y solidario morrete el expresidente uruguayo Pepe Mújica. Tres referentes, sí, tres referentes…

Allá van, y felices años 20, que esto no ha hecho más que empezar:

PEPE MUJICA (semanario VOCES, 19 de diciembre 2019)

Es bastante inútil el feminismo, porque creo que el machismo es un hecho y que la agenda de derechos de la equiparación es inobjetable. Pero la estridencia también termina jodiendo a la causa de la mujer, porque crea una antípoda quejosa. Excita lo reaccionario de la propia sociedad, que está ahí.

Hay carreras como en el Poder Judicial donde vamos a tener que pedir la cuota masculina.

Vamos a tener que rescatar la visión masculina. Creo que el proceso se va dando. Ahora bien, hay algunas cosas que envenenan.

Me resisto a que el feminismo pueda sustituir a la lucha de clases. Porque las clases sociales las veo también dentro del movimiento feminista.

El último orejón del tarro lo componen las mujeres abandonadas con hijos, y el movimiento feminista no les da bola. Es una de las cosas más dolorosas.

La mujer, con sus fallas y sus cosas, la mujer tiene una responsabilidad con sus hijos que no es la del hombre. Trata de hacer cualquier cosa para darles de comer y protegerlos.

La mujer siempre es una madre. Y nosotros andamos por el mundo siempre precisando una, porque, si no, no sabés dónde tenés la camisa.

CARLOS SAURA (El Mundo, 20 de agosto 2019)

(No soy) ni machista ni feminista. Estas nomenclaturas no me gustan demasiado.

Lo único que les reprocho es que cometan los mismos errores que los hombres. Yo pensaba que si las mujeres llegaban al poder iban a ser como más suaves. Pero, ¡claro! ¡Ahí estaba la Thatcher! Son feroces, peores que los hombres o iguales.

Lo me preocupa ahora del feminismo y, te lo digo en serio porque lo veo, es que empieza a nacer una especie de odio al hombre. Eso me parece tan preocupante como lo contrario.

Aparecen cada vez más chicas lésbicas porque entienden que es mucho más fácil tener placer sexual con mujeres que no con hombres que van a ser un problema. Esto es una cosa de la que no se habla demasiado, pero yo creo que es un problema.

Es verdad que hay muchas bestias, asesinos e hijos de Satanás, por supuesto, pero también hay otros que no lo son. Del hombre normal que tiene un respeto por la mujer no se habla.

JOSÉ LUIS GARCI (ElDiario, 9 de octubre de 2019)

Mira, hoy he pasado por delante de la casa donde nació Plácido Domingo. Allí en la calle Ibiza. Y he pensado: "Igual quitan la placa aquella que pusieron en su honor". Ahora, con estos temas, no se sabe.

Lo que no se puede establecer es... yo no dudo que a lo mejor alguien de estos le dijera algo a una chica, pero el mundo de hace 50 años no es el mundo de ahora. Ha cambiado a mejor.

En la película incluyo una escena en la que un hombre maltrata a su mujer en un bar y nadie dice nada. ¿Por qué? Porque en el 75 eso pasaba y ahora no.

Hace 50 años el mundo funcionaba de otra forma. Y si a Plácido Domingo o a quien fuese, le gustaba una chica, intentaba ligársela. Nunca se habla de las mujeres que por ascender posiciones intentaban acostarse con directores o productores, aunque también existía eso.

Yo no he visto nada de eso en el cine español en todos los años que llevo en esto. Ni de guionista, ni de director, ni productor. Nunca he visto ni un mal rollo, ni nadie que haya tenido que llamar la atención a nadie en un rodaje. Jamás. Y eso habla muy bien del cine español. Nunca he visto eso. Lo que pasa es que Harvey Weinstein era un personaje... Lo curioso es que todos lo sabían.

Todo el mundo sabía que Luis Mayer, el presidente de Metro-Goldwyn-Mayer, era un salido peligroso. Lo intentaba con todas las secretarias, las actrices... Pero no le decían nada. Ahora sí se dice, pero no empecemos a condenar a todo el mundo.

Una campaña de estas es imparable. Lo de Plácido Domingo es raro porque tantos años después sale una denuncia conjunta con tantas mujeres... ¡Joder! ¡Pues se han puesto de acuerdo! No sé.

Yo lo del #MeToo no lo termino de entender. Tampoco muchas actrices francesas como Catherine Deneuve, que dicen que no podemos culpar ahora a todo el mundo.

Aquí en España es fantástico, en este sentido, porque no ha habido nada de eso. Ni saldrá nada, porque aquí ha habido respeto a la mujer siempre.