Posibilidad de un nido

Presidente Sánchez: retiren ya esas medallas

El 18 de junio de 2018 entregamos en el Ministerio de Interior las más de 260.000 firmas recogidas en solo dos semanas para que se retirara las condecoraciones y distinciones económicas al torturador franquista Antonio González Pacheco, Billy El Niño. Y otras tantas para que se ilegalizaran las organizaciones que hacen apología del franquismo. Medio millón en total. Quién me iba a decir entonces que su muerte acabaría siendo una mala noticia. Que la bestia haya muerto con las medallas puestas da el peor retrato de nuestra sociedad.

Hace dos años el ministro de Interior ya era Fernando Grande Marlaska, y creo recordar que en algún momento dijo que lo haría. Evidentemente no era una prioridad. Hay algunas medidas, que son las "prioritarias". Esas se llevan a cabo. Hay otras a las que se les da una patada hacia delante y ya veremos. Esas son las medallas de un torturador, las compensaciones económicas con las que se premian sus golpes, sus patadas, los tormentos que infligió a quienes lucharon por la democracia.

Fotografía de archivo, de noviembre de 1981, del expolicía de la Brigada Político Social del franquismo Antonio Fernández Pacheco, Billy el Niño, acusado de crímenes de lesa humanidad por torturas durante los últimos años de la dictadura. EFE
Fotografía de archivo, de noviembre de 1981, del expolicía de la Brigada Político Social del franquismo Antonio Fernández Pacheco, Billy el Niño, acusado de crímenes de lesa humanidad por torturas durante los últimos años de la dictadura. EFE

Me llega la noticia de la muerte de la bestia. Me quedo parada. ¿Qué siento? Siento rabia y una tremenda frustración. Desaliento. Me viene a la cabeza una pregunta: ¿Qué es la izquierda? ¿Qué hemos creído que era la izquierda y por qué? Y más: ¿Nos engañaron o nos dejamos engañar? Me asusta la certeza de que la sociedad entera eligió (y ninguna decisión es inocente) no darse por enterada, optó por olvidar que vivimos sobre una enorme fosa común, una tierra empapada en sangre desatendida, gobernada por aquellos que condecoraron a la bestia que torturaba, que condecoraron a la bestia por torturar. O gobernadas por quienes no le retiraron las medallas, que viene a ser parte de lo mismo.

Es la basura del PSOE de Felipe González. Cosieron el franquismo a los fundamentos de esta democracia y se lo permitimos mientras íbamos a tomar el aperitivo del domingo con el suplemento de El País bajo el brazo. Y "el que no esté colocado, que se coloque", como dijo Tierno Galván, "el viejo profesor". Porque no dijo "vamos a restituir la dignidad de los republicanos", no dijo "vamos a exhumar a los asesinados y las asesinadas por el franquismo", no dijo "vamos a encarcelar a los torturadores". Ni Tierno Galván, ni el PSOE. Y a los pocos que lo decían, se les arrinconó. Ay, Chato Galante, cuánto me sigue doliendo tu muerte sin justicia. Qué desaliento.

Se trata de las prioridades.

Recuerdo aquel 23 de julio de 2015 en el que la alcaldesa Ada Colau y el primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, retiraron el busto del rey Juan Carlos I del salón de plenos del Ajuntament de Barcelona. Se trataba de un gesto. Los gestos son simbólicos. Las prioridades, políticas. La política se construye sobre gestos, unos nos dignifican como sociedad. Otros nos denigran. Sobre todo aquellos que, pudiendo hacerlos, no se llevan a cabo.

Entonces, cuando lo del busto, la gente abrió la boca como las boas, gesticuló mucho, como solemos en España, se echó las manos a la cabeza y parecía que la democracia se iba a partir en dos. Por supuesto, el rey no ha vuelto a presidir los plenos del Ayuntamiento y tal día hará un año. Hubo quien alertó, "eso no puede hacerse". Pues está claro que sí. Las cosas se hacen porque pueden hacerse. Si no se hacen es porque no les da la gana. Y punto. Más difícil podría parecer regalar más de 60 mil millones de nuestro dinero a los bancos, y se ha hecho. Más difícil podría parecer el regalo de varios miles de millones de nuevo del dinero de todas y todos para "el rescate de las autopistas", y se ha hecho. Más difícil podría parecer que más de cien mil asesinados y asesinadas por la dictadura sigan en fosas comunes más de 40 años después, y así siguen.

Por todos los demonios, ministro Grande Marlaska, presidente Pedro Sánchez, se trataba de retirar un puñado de medallas a una bestia vieja y corrupta, al hombre que utilizó toda la violencia que tuvo a mano para torturar a quienes luchaban para que todas y todos pudiéramos ser mejores, tener lo que ahora tenemos. Evidentemente, hasta este momento, no han considerado que fuera una prioridad, lo cual nos ha envilecido como sociedad, y a ustedes como Gobierno. Aún están a tiempo, retírenlas a título póstumo. Igual que se dan, se quitan. Y no vengan con martingalas sobre si se puede o no. Si se hace, se puede. Desde luego, si no se hace, no. Recuerden el gesto de la alcaldía de Barcelona con el rey Juan Carlos. Se podía.

Le pregunto a Pisarello sobre aquel momento, y cita a César Vallejo: "Mi madre me ajusta el cuello del abrigo no porque empiece a nevar, sino para que empiece a nevar". Pues eso.