Posibilidad de un nido

Carta al presidente que calló junto a Ayuso

Apreciado Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España:

Le escribo sin haber comprendido aún la razón por la que usted ha decidido convertir a un cadáver político, además de una amenaza contra la ciudadanía, en presidenta. Me declaro incapaz de entender cuál ha sido su papel en la comparecencia junto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, justo el día en el que cerca de un millón de personas pasaban a ser señaladas sin ningún criterio exacto ni fiable más allá de su pobreza y la dejación por parte del Gobierno que encabeza dicha señora.

Más allá del despropósito y el insulto que su acto representa para millones de ciudadanos y ciudadanas, me voy a parar en un gesto. En realidad, me voy a parar en un no-gesto.

Al grano.

Uste estaba junto a ella, apoyándola y dando validez a sus palabras cuando Díaz Ayuso ha dicho, textualmente:

"El COVID-19 trae necesidades aparejadas como pueden ser los problemas de delincuencia, de okupación, y para todos los problemas de los menores no acompañados [MENA] etcértera… Nosotros, como tenemos déficit de Guardia Civil y Policía Nacional estimada en 2.500 agentes, se pueden reforzar… yo creo que los grupos de trabajo que ha presentado el presidente que empiezan hoy mismo a trabajar van a sortear muchas de estas dificultades, porque como digo, Madrid sabe lo que tiene que hacer, pero le faltan recursos, y por lo tanto esta reunión es fundamental."

En dichas palabras queda declarado el racismo y la criminalización fascista hacia los débiles. No me ando con paños calientes, he escrito FASCISTA porque de eso se trata cuando una gobernanta une enfermedad, delincuencia e inmigración, más concretamente de menores.

Cualquier persona mínimamente demócrata exigiría de su presidente que alzara la voz ante tales afirmaciones, que detuviera ahí mismo el encuentro y le respondiera que su actitud y sus ideas son un ataque contra la convivencia tal y como la entendemos, si es que llegadas a este punto la entendemos. Confieso que, por un instante, justo mientras las oía y el estómago se me iba anudando, he albergado la esperanza de que usted le replicara. Y me avergüenzo por ello.

Me avergüenzo por haber esperado algo de un acto que no era sino sostén y apoyo a un Gobierno, el de la Comunidad de Madrid, el de la presidenta Díaz Ayuso, del PP, que ha convertido la pandemia en un asunto de población trabajadora pobre a la que aislar como forma de señalar a un culpable. Un Gobierno que, habiendo destrozado la Sanidad pública, habiendo esquilmado a la población, habiendo desasistido a quienes más necesidad tienen, es capaz de relacionar en voz alta y comparecencia pública la inmigración y la pobreza con el crimen y la enfermedad.

Allí, a su lado, usted representaba a todos los españoles, todas las españolas. Y ha callado. Ha callado ante la voz de una extrema derecha crecida y envuelta en banderas. Ha callado ante unas afirmaciones indecentes, que cualquier demócrata debería ya no solo responder sino denunciar.

No sé qué réditos espera usted sacar a cambio de prestar a esas ideas el apoyo de la Policía, la Guardia Civil y el Ejército de España. No lo sé y no me importa. Sí conozco el tamaño de mi vergüenza por haber esperado lo que no ha ocurrido, lo que no podía ocurrir.

Sirva esta breve nota para dejar constancia de que hay un enorme parte de la población a la que usted no representa y ya no puede representar. La derecha más extrema, más cruel, ha mostrado su retrato, y ahí estaba usted, Pedro Sánchez, para ponerle un marco dorado con su silencio, con su apoyo, convirtiendo en una igual a una presidenta capaz de tal barbaridad.

Siempre he confiado en el poder de la memoria.

Un saludo.

C.