Posibilidad de un nido

Lo tuyo se cura

LUGAR: Una terraza del madrileño barrio de Chamberí, a un puñado de manzanas de Chueca y a la misma hora en la que un nutrido grupo de fascistas se manifestaban en contra de los derechos de la comunidad LGTBI y contra la asistencia a los inmigrantes menores de edad que llegan a España sin sus familias.

PROTAGONISTAS: Mujer de 45 años, renta media/alta, estudios superiores. Y yo misma.

-Venga ya, tía, venga ya, no me jodas. A ti te gustan las pollas, no fastidies, ¿cómo no te van a gustar las pollas?

-Solo te he dicho que soy bisexual. Por lo tanto, efectivamente, me gusta el sexo con hombres.

-¿Lo ves?

-Pero también con mujeres. He tenido parejas masculinas y femeninas. No sé qué es lo que no entiendes.

-¿Sabes lo que sí entiendo? Lo que sí entiendo es que tienes un problema, y por hacerte la guay, porque está de moda, ahora dices que te gustan las mujeres, pero eso es imposible, ¿me oyes? Es absolutamente imposible.

-¿Por qué?

-Venga, tía, mírate, si eres una monada, aún estás en edad de ligar todo lo que te dé la gana, eres inteligente… Mírate, tía, estás estupenda. Los vuelves locos.

-Ya, pero ahora prefiero estar con una mujer.

-¿Sabes qué os pasa…?

-¿A mí y a quién más?

-A vosotras, las feministas comunistas, porque yo también soy feminista, eh, os pasa que con tal de criminalizar a los hombres usáis cualquier cosa, y si hace falta os hacéis lesbianas y esas gilipolleces. Es como lo de las gordas. ¡Qué hay que respetar a las gordas! Pero ¿estamos locas o qué? Estar gorda es una enfermedad, y si les decimos a nuestras hijas que son normales, acabaran pensando que estar gorda es sano. Y no es sano, es una enfermedad, como lo tuyo.

-Ah, una enfermedad… ¿Y qué propones?

-A mí las gordas me dan igual, tía, pero tú… pues ponerte en manos de un psiquiatra. Porque lo tuyo tiene cura, pero no como dejar de comer, lo tuyo es más complicado. Y hay especialistas para eso.

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Y ahí acabó la conversación, mantenida por mi parte para ver hasta dónde llega esa gente en sus delirios. Pero no son delirios. Nombrar con esa soltura la "solución" psiquiátrica, querer "curarme". Ese es el siguiente paso, y quienes lo dan no son una panda de mastuerzos con banderas al grito de "fuera maricones de nuestras calles". En ese caso el problema no será judicial o policial, que también, sino social, y pasará de los bares a los colegios. Deberán tenernos enfrente, algo que no ocurrió en Chueca el sábado pasado. Deberán tenernos enfrente de forma manifiesta, evidente y serena. Cuando el fascismo se manifiesta a cara destapada, la sociedad debe responder a una, poner el cuerpo. Y un recado a quienes dicen que "la homosexualidad es algo que ya tenemos asumido", los que dicen tener un amigo gay. ¿Qué quiere decir "tener asumido"? ¿Qué hay que asumir? Sea lo que sea esa barbaridad, es evidente que no, que en España no hay nada asumido en este aspecto. Nos echamos las manos a la cabeza con la manifestación de los fascistas, pero ese paso ya está dado. El problema es que el siguiente también.