Posibilidad de un nido

Los medios contra la mujer que no sufre

La primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, a su llegada a la rueda de prensa tras la difusión de un video suyo en una fiesta con amigos. E.P./DPA/Roni Rekomaa/Lehtikuva
La primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, a su llegada a la rueda de prensa tras la difusión de un video suyo en una fiesta con amigos. E.P./DPA/Roni Rekomaa/Lehtikuva

Si alcanzas el poder vas a saber lo que es el castigo. Mujer, joven, culta, no te diviertas, no bailes, no cantes, no disfrutes, tu papel es sufrir. Si no sufres, sabrás lo que es el castigo. Todos los medios de comunicación servirán de altavoz de los grupos de ultraderecha que te señalan. Los medios de comunicación del mundo entero darán alas a los machistas ultras que te señalan. Pero ¿qué señalan? Sencillamente que te lo pasas bien, o sea que no sufres.

La mujer llamada Sanna Marin, primera ministra de Finlandia, ha dado negativo en el test de drogas. Lo publicaban ayer los medios de comunicación europeos, norteamericanos. Lo publicaban porque previamente habían dado pábulo a la difusión de imágenes donde la política bailaba y gozaba. Es el siguiente paso.

El primero consistió en castigar a toda aquella mujer que ose intervenir en la escena pública. No es ese su lugar tradicional. Su lugar tradicional es el privado. Todas las mujeres que actúan en lo público reciben sus insultos, amenazas, befas, se difunde la radiografía de su historia y su intimidad. Llevamos años denunciando las agresiones a través de las redes sociales. Pero lo sucedido con la primera ministra Marin es nuevo. Ah, la mujer es joven y baila, es joven y disfruta, es joven, culta, tiene poder y no sufre. Es nuevo porque no se queda en las redes ni los grupos de extrema derecha. Ha permeado los medios de comunicación de masas y periódicos, emisoras y programas de televisión han difundido por miles unas imágenes que deberían llevarnos al aplauso, a la alegría, deberían animarnos.

Ojalá todos nuestros mandatarios, mandatarias, descansaran moviendo las caderas, cantaran, brindaran con sus amistades en momentos de relajación. Ojalá supieran divertirse con la inocencia de una fiesta casera y mostrarlo sin vergüenza, ¿qué vergüenza puede esconder la alegría? Ojalá acudieran a todos los festivales de música, se plantaran en estrenos cinematográficos y presentaciones literarias. Sin embargo, la inmensísima mayoría de los medios –y somos comunicación– se han unido esta vez a la extrema derecha hasta el punto de obligar a Sanna Marin a hacerse una prueba de drogas.

La mujer llamada Sanna Marin, primera ministra de Finlandia, ha dado negativo en el test de drogas, publican, y este enunciado, situado en su contexto, resulta estremecedor. Los medios de comunicación construyen nuestra realidad, y ésta se levanta a base de conexiones, de la forma en la que relacionamos unos datos con otros. En el caso que nos ocupa, se ha relacionado –y no lo ha hecho la extrema derecha sino el establishmentel hecho de que una mujer con poder se divierta con el hecho de que esté realizando un acto ilegal, criminal, punible. No se ha publicado que la primera ministra finlandesa es una mujer alegre. No se ha publicado un perfil donde se la retrata como una señora festiva, con amigos, ni siquiera como una mujer joven parecida a tantas otras de su edad que quedan con sus amistades para celebrar la vida o lo que les salga de la higa. Y podrían haberlo hecho, ¡claro que podrían!

He sido en más de una ocasión jefa de redacción. Sé que cuando te llega una noticia como la que se difundió desde la formación de ultraderecha Partido de los Finlandeses, puedes darle la vuelta y convertirlo en lo que es, el retrato de una mujer joven, culta, sana, alegre, más allá de las muchísimas cuestiones adyacentes que van por otros cauces. Es más, puedes y debes hacerlo. Sin embargo, ahí tenemos a los medios actuales siguiendo el relato ultra que castiga a la mujer que goza, o sea a la que no sufre, sobre todo a la que tiene poder y participa de lo público.

Esto no ha sido, no es una cuestión de la extrema derecha contra las mujeres, sino la construcción social, completa y global del castigo que ya estaba llegando a través de las redes y ahora nos atizan los medios más leídos y escuchados, por ejemplo, de España. Mando desde aquí un saludo al Grupo Prisa.

En noviembre del año pasado publiqué en este espacio un artículo que se titulaba "Gocemos, compañeras, gocemos" del que no dejo de acordarme estos días. Entre otras muchas cosas decía: "Se nos ha prohibido, por encima de todo, gozar, y sobre todo en los últimos tiempos. Hemos visto cómo las más jóvenes dejaban de hacer públicos sus bailes, sus juergas, sus salidas, sus disfrutes, por considerarlos fuente de señalamiento y violencia. Bailar, cantar, beber, follar han pasado a estar penalizado para las mujeres en esas redes de atrapar. Pero hemos salido y se está francamente bien."

Pues eso, bailemos, cantemos, bebamos (o lo que nos dé la gana), follemos, queridas. Nadie va a dar la cara por nosotras más que nosotras mismas.

P.D. Dejo aquí pendiente una pregunta nada despreciable: test ¿de qué drogas? Es evidente que nuestros dirigentes beben alcohol, básicamente porque en las cumbres internacionales lo pagamos nosotras, nosotros, como en los brindis y las promociones de, pongamos por caso, lo caldos de la Rioja. Eso es.