Posibilidad de un nido

Drogas, madres, mierditas de gentes

La actriz estadounidense Elizabeth Taylor, con su marido, el actor británico Richard Burton, en Cherburgo, en octubre de 1964 durante un viaje a Francia. AFP
La actriz estadounidense Elizabeth Taylor, con su marido, el actor británico Richard Burton, en Cherburgo, en octubre de 1964 durante un viaje a Francia. AFP

"Soy de dominio público. He sido de dominio público desde que tengo nueve años. Te acostumbras". Nunca me ha gustado Elizabeth Taylor. Para reconciliarme con ella volví a ver este verano la película que John Huston hizo del magnífico Reflejos en un ojo dorado de Carson McCullers. Ni así. Pero hay algo entre ella y yo desde que contemplé a Richard Burton caminando sobre cristales en La noche de la iguana, también del bueno de Huston y luego leí su declaración –la de ella– diciendo (esta traducción es mía pero solo eso) Siempre estuvimos enamorados pero nos faltó tiempo. Ay, como diría mi querido Gil de Biedma, Ay el tiempo, ya todo se comprende.

"Soy de dominio público" consta que dijo Taylor y se repite aquí y allá al hablar de su recién publicada biografía Elizabeth Taylor: The Grit and Glamour of an Icon de la autora Kate Andersen Brower. Ser "de dominio público" no debe de resultar fácil pienso mientras no clavo mi pupila en su pupila violeta porque las pupilas no tienen color. Este pensamiento se convierte en algo cercano a un afecto que me niego a tener por ella después de tanto tiempo a medida que leo lo que los medios de comunicación destacan de un libro que va a lo hondo.

Las drogas.

El alcohol.

Oh.

Las drogas y el alcohol y una sucesión de contratos matrimoniales.

Portada de 'Elizabeth Taylor: The Grit and Glamour of an Icon', de Kate Andersen Brower.
Portada de 'Elizabeth Taylor: The Grit and Glamour of an Icon', de Kate Andersen Brower.

"Poder pasar por su vida, ver sus pensamientos internos y cómo estaba trabajando psicológicamente en las cosas todo el tiempo. Y también cuán empática era con otras personas, cómo luchó por ser una madre trabajadora de cuatro hijos, luchó por amor...". Lo dice la biógrafa Kate Andersen Brower.

"Una madre trabajadora de cuatro hijos".

Qué interesante esto.

El alcohol, las drogas y "una madre trabajadora de cuatro hijos". O dicho de otra forma: Una mujer trabajadora con cuatro hijos que además hace lo mismo que tú.

"Te acostumbras". ¿Te acostumbras? ¿Nos acostumbramos? Madres trabajadoras de cuatro hijos que hacemos lo mismo que tú, dime, querido editor, querida biógrafa, queridas gentes de la cultura y mierditas similares, decidme, ¿nos acostumbramos a que nos narréis así?