Opinion · Crónicas insumisas

Estados Unidos negocia entrar en los proyectos industriales de defensa de la UE

Tica Font, Centre Delàs d’Estudis per la Pau

El 20 de mayo de 2019 en este mismo blog recogimos el enfado de Trump ante las decisiones que tomaban los estados miembro dentro de la PESCO y que contempla 34 proyectos que tienen por finalidad fomentar una base industrial europea de defensa competitiva e innovadora (Jean-Claude Juncker). Para impulsar estos proyectos de defensa el próximo presupuesto de la UE contará con 13.000 millones de euros, cuyo objetivo será el de fomentar que los estados miembros realicen compras conjuntas de fabricación europea que eviten duplicidades de capacidades e ineficiencias.

El Fondo Europeo de Defensa se estructura a través de dos ventanas “ventana de capacidades”, cuya finalidad será ayudar a financiar a aquellos estados que de manera conjunta adquieran un mismo material militar, que les salga más económico. El esquema de financiación prevé que por cada euro invertido por la UE, los Estados Miembros destinen cuatro euros de su presupuesto, lo que equivale a que se destinaran en total 5.000 millones de euros anuales a la adquisición de material militar. La segunda “ventana de investigación” tiene por finalidad incentivar, a través de fondos europeos, la investigación en nuevos proyectos de material de defensa tecnologías innovadoras en materia de seguridad y defensa, en las áreas de electrónica, metamateriales, encriptación, drones o robótica.

En Washington no gustaron estos proyectos de desarrollo industrial de defensa adoptados en el marco de la PESCO, alegaron que los mismos suponen un claro impulso a la industria europea, lo que puede poner en riesgo la hegemonía en el mercado mundial de la industria militar norteamericana. Estados Unidos teme que el tímido impulso a la industria europea de la defensa pueda amenazar a largo plazo el dominio norteamericano en el mercado de armas, temen que se repita el fenómeno Airbus que en 1969 lanzo el proyecto A300 para competir con Boeing, que hasta entonces dominaba completamente el mercado de aviones comerciales, cincuenta años después Airbus ha arrebatado a Boeing el 50% del mercado o por lo que hace 20 años, cuando Europa creo el euro y ahora ya puede rivalizar como moneda de referencia.

Por otra parte el gobierno Trump está preocupado por perder el mercado de armas dentro de la UE, les preocupa que los estados de la UE disminuyan sus compras de armas a la industria norteamericana y opten por el mercado interior europeo. Entre 2011 y 2015 las empresas norteamericanas coparon el 81% del mercado de armas en Europa, frente al 19% de las ventas UE en estados Unidos. En definitiva los dos temores americanos ante el impulso de la UE de la industria europea de defensa es que por una parte disminuyan las adquisiciones europeas a la industria norteamericana y en segundo lugar que las exportaciones europeas al resto del mundo hagan disminuir las cuotas de mercado norteamericano.

El enfado de Trump ha sido tal que en mayo amenazó con represalias comerciales a la UE si ponía limitaciones a sus empresas a entrar en estos proyectos militares. El escollo que irrita a los norteamericanos lo encontramos en el Reglamento del Fondo Europeo de Defensa, el Reglamento permite la participación de empresas no comunitarias (norteamericanas, Inglesas o Israelíes) pero exige que la propiedad intelectual del proyecto sea exclusivamente europea y no permite que países terceros impongan controles a la exportación del armamento construido en Europa, es decir que EEUU no podría vetar una exportación europea a un tercer país alegando que comparten tecnología y es contraria a sus intereses, o al contrario que la UE imponga restricciones a una venta norteamericana por que dichas armas llevan tecnología de la UE. La participación en proyectos PESCO también es limitada y estará sometida a la aprobación unánime de los países de la UE, lo que genera temor en Estados Unidos a que un solo veto de un país, les pueda dejar fuera. Si tenemos presente que las exportaciones de armas son instrumento de política exterior, estas normas europeas de propiedad intelectual y transferencia de tecnologías pueden suponer un elemento de control europeo sobre las exportaciones de los norteamericanos, cosa que para ellos es inaceptable. Es por esta razón que Washington exige a los países de la UE que modifiquen el Reglamento y amenaza con impedir que empresas americanas participen en el desarrollo de armas en Europa, amenaza con que o cambian las normas o las empresas europeas van a tener que elegir, o renuncian a utilizar capacidades norteamericanas o van a tener que desarrollar las suyas propias (veto tecnológico). También amenazan con no permitir la participación de la industria de defensa europea con la industria norteamericana en territorio estadounidense.

En estos días y después de meses de negociación, la UE anuncia que Europa y Estados Unidos están a punto de llegar a un acuerdo que permita a las empresas americanas unirse a los proyectos militares europeos y beneficiarse del Fondo Europeo de Defensa, lo que no han transmitido es el contenido del acuerdo ni su alcance.