Opinion · Crónicas insumisas

La tragedia del pueblo kurdo

Pere Ortega, Centre Delàs d’Estudis per la Pau

El imperio otomano tras su derrota en la 1ª Guerra Mundial quedó desmembrado y de sus cenizas nacieron diversos nuevos estados, pero uno de aquellos pueblos, el kurdo, al que las potencias occidentales vencedoras prometieron un referéndum de emancipación no se acabó cumpliendo, a consecuencia de lo cual el pueblo kurdo quedó dividido entre cuatro estados: Turquía, Irak, Irán y Siria.

En Turquía, el gobierno que lleva décadas reprimiendo a la población de la región del Kurdistán dentro de sus fronteras, tras la creación de la guerrilla kurda del PKK y uno de los diversos levantamientos, en la década de 1990, lanzó una ofensiva militar que bombardeó y arrasó unas tres mil aldeas, provocó un desplazamiento forzoso de entre dos o tres millones de personas con miles de muertos y prohibió la lengua y cultura kurda. Mucha de la población kurda, para huir de la represión turca buscó refugio en el Kurdistán sirio.

Fue en Siria, tras el inicio en 2013 del levantamiento popular frente a la dictadura de Bashar al-Asad, transformado en guerra civil, cuando los kurdos de este país se hicieron fuertes en nordeste del país en su frontera con Turquía, crearon las milicias Unidades de Protección Popular (YPG) y se enfrentaron con éxito al ISIS (Estado Islámico) en su pretensión de crear un califato. A la vez que construían Rojava, un territorio donde se llevaron a cabo importantes transformaciones sociales y políticas con las que se pretendía construir una región autónoma o mini estado dentro de Siria.

Cierto es que, ello fue posible por la ayuda prestada por Estados Unidos que, mediante bombardeos, envió de armas, asesores y tropas militares ayudó a las YPG a enfrentarse y vencer al ISIS y otros grupos rebeldes en sus territorios. Pero ahora, en el aún no resuelto conflicto sirio, el presidente Donald Trump decidió abandonar Siria dejando a los kurdos a merced de su peor enemigo, el ejército turco. Recep Tayip Erdogan, ya había avisado que no permitiría la creación de un miniestado kurdo en su frontera, desde donde se pudiera dar cobertura al PKK con las que milicias YPG colaboran.

La retirada de las tropas de EEUU dio paso inmediato a bombardeos e invasión del ejército turco del kurdo de Siria, con cientos de muertos y miles de desplazados. Algo que se hizo, sin duda, con el permiso de EEUU. Así, de nuevo el pueblo kurdo era abandonado por Occidente, pues Europa no hizo otra cosa que pedir moderación a Turquía, país con quién mantienen estrechos lazos comerciales, importantes ventas de armas y con quien están asociados dentro de la OTAN.

Rusia como aliado del gobierno sirio de Bashar Al-Assad, aprovechó la retirada de EEUU para negociar con Turquía una salida de la crisis. Tras el encuentro entre Vladimir Putin y Tayip Erdogan ha llegado el acuerdo aceptado por al-Asad y los kurdos de Siria, según el cual se crea una zona tampón de diez kilómetros frente a la frontera turca vigilada conjuntamente por tropas de Rusia, Turquía y afines al gobierno de Siria. Las milicias kurdas del YPG deberán situarse a no menos de 30 km de la frontera para garantizar que no se dará ningún apoyo a la disidencia kurda de Turquía.

Por otra parte, en Turquía, en la base militar de Incirlik, EEUU mantiene armas nucleares tácticas (para ser arrojadas desde cazabombarderos), con lo cual los lazos militares entre ambos países son muy estrechos. De ahí que la invasión del Kurdistán sirio contara con el beneplácito estadounidense. Con la OTAN ocurre lo mismo, desde el inició de la guerra civil en Siria, Turquía pidió ayuda a la OTAN, de resultas de la cual se desplegó un operativo militar en la base de Incirlik para repeler posibles ataques desde Siria, en el que participa España con el despliegue de una batería de misiles Patriot y 149 militares. A lo que se debe añadir las múltiples ventas de armas europeas a Turquía, España, en los últimos diez años (2008-2017) ha exportado por valor de 672,9 millones de euros. Con lo cual la complicidad de España en las políticas militares de Turquía en los ataques militares y represión de los kurdos son incontestables.

Conclusión: Europa y Estados Unidos son cómplices de toda la tragedia que ha vivido la población de Siria con más de 500.000 muertos y los doce millones de personas desplazadas. Sin duda también el resto de los países que han intervenido en esa guerra civil, Rusia, Irán y las monarquías de los petrodólares (Arabia Saudí, Catar, EAU…). Pues todos ellos han ayudado a alguna de las partes en la guerra civil que ha asolado el país. Una población siriana que era multiétnica, donde convivían, entre otros, los kurdos, que después de llevar a cabo un sacrificio en su lucha contra el yihadismo del ISIS, y haber conseguido cierta estabilidad política, ahora de nuevo se ven obligados a abandonar una parte de su territorio, lo que será motivo de nuevos conflictos.

Un agravio actual al que se suman otros muchos anteriores, la represión turca, la represión en Irak por parte del régimen de Sadam Husein que los bombardeó con armas químicas, la represión en Irán. La tragedia que sufre el pueblo kurdo es uno de los mayores obstáculos para conseguir la pacificación de Oriente Medio.