Opinion · Posos de anarquía

Futuro negro para la Cultura peruana

«Si negro nací, mi destino es cruel, tendré que sufrir toditita la vida, si negro nací, mi destino es cruel». Son versos de ‘Lamento Negro’, del álbum del mismo nombre que llevó a Susana Baca a ganar en  2002 el Grammy Latino al mejor álbum folclórico. Casi una década después y a sus 67 años, Baca se ha convertido en ministra de Cultura de Perú, la primera mujer negra que llega a un cargo de ese rango desde la independencia en 1821.

El presidente Ollanta Humala emula así a Lula da Silva cuando en 2003 apostó por otro cantante, Gilberto Gil, como ministro de Cultura en Brasil, donde permaneció cinco años. Con una política que, entre otras cosas, llevó a Brasil ha convertirse en punta de lanza del software libre versus el comercial, el balance de Gil es cierto que tiene claroscuros. Y entre las causas de los puntos negativos del catante-activista destaca su renuncia a dejar su carrera artística mientras fue ministro, lo que terminó generando conflictos de reparto de tiempo y asunción de responsabilidades.

Por este motivo, quizás Baca debería marcar un paréntisis en su trayectoria musical y entregarse al cien por cien a la cartera de Cultura en Perú. Trabajo, desde luego, no le faltará, pues a pesar de que el expresidente Alan García (hoy mismo termina su mandato) es amigo de proclamar que su gobierno ha erradicado por completo el analfabetismo -llegó a establecer este año el 13 de julio como el Día del Perú Libre de Analfabetismo-, esta cuestión se ha convertido en un agrio debate en el país, pues son muchos los que señalan al casi millón de iletrados en Perú. Baca tendrá que trabajar codo con codo con su colega de Educación, no cabe duda.

Pero la llegada de Baca simboliza mucho más. Se erige como una reinvidicación contra los resultados del décimo ‘Informe 2010-2011: Pobreza, desigualdad y desarrollo en Perú’ de Oxfam, que vuelve  a insistir en la persistencia del racismo que, sin ser tan explícito como antaño, sigue presente mediante un ejercicio de invisibilización de grupos étnicos. Y ello a pesar de que el censo oficial habla de que sólo la población indígena en la Amazonia peruana supera los 300.000 habitantes. Perú está perdiendo una diversidad cultural extraordinaria y será labor de Baca recuperar este activo para el país. Más aún considerando la sugerencia de su antecesor, Juan Ossio, al proponer la fusión de los ministerios de Cultura y Turismo, alegando que el 80% de los turistas que llegan a Perú lo hace por las reliquias prehispánicas. Decía Ossio, justificando su balance como ministro, que “muchos funcionarios consideran que hay otras prioridades y que de falta de cultura nadie se muere”. Quizás se equivoquen, porque la cultura es muchas veces lo único a lo que se pueden aferrar grupos a los que se discrimina, colectivos en franca desigualdad.

Hace ya 19 años que se instauró el Día Internacional de la Mujer Negra en América Latina y el Caribe, cuando surgió del Primer Encuentro de Mujeres Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas de República Dominicana en 1992. Baca, como afrodescendiente y como mujer, está llamada a jugar un papel muy importante en Perú. Otras peruanas del mundo de la cultura, como la actriz Magali Soler, a buen seguro que se sumarán a los esfuerzos de la cantante. De hecho, hace tan sólo dos días que la actriz rechazó la condecoración de la orden ‘Al Mérito por Servicios Distinguidos’, impuesta por el ministerio de Cultura, alegando que «creo que se debe condecorar a los ciudadanos que realmente han hecho algo por el país, en cualquier campo, sobre todo, en campos que le muestren el camino y ejemplo a nuestro niños, como educación, deporte, ciencia y cultura”. Una prueba de honestidad que cada vez cuesta más encontrar en ciertas esferas.

Decía Ossio que su sucesor habrá de tener «un trabajo creativo y no político». Baca parece que cumple con el perfil y el mundo de la Cultura, como la Historia ha demostrado en tantas otros cambios sociales, ocupará un lugar relevante en los designios del país. Con Baca, se augura un futuro negro para la Cultura peruana. Y eso, aunque el léxico no lo sugiera, es muy buena noticia.