Opinión · Posos de anarquía

Primavera Árabe en el Sáhara: ¿Una alternativa al Polisario?

Era un 29 de abril de 1973 cuando 17 hombres, en representación de los saharauis de Argelia, Marruecos, Mauritania y el Sáhara Español, se organizaron un congreso en Zuerat. Aquel cónclave duraría 48 horas ininterrumpidas, sin apenas dormir ni comer. De ese congreso nacería el Frente Polisario, con un “Programa de acción nacional” debajo del brazo y, desde entonces, este partido ha sido el único representante legítimo del pueblo saharaui. Entre sus fundadores, de hecho, se encuentra el actual presidente de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática), Mohamed Abdelaziz).

Desde entonces y con una guerra de por medio, han pasado 38 años, 36 de los cuales el pueblo saharaui ha padecido el destierro de su territorio, el olvido internacional y el desprecio y las torturas -incluso asesinatos- por parte de Marruecos. 36 años en los que las negociaciones del Polisario con Marruecos, en el marco de la ONU, no han dado los frutos esperados. Hay quien reprocha el inmovilismo saharaui, incapaz de aceptar el plan de autonomía marroquí, pero no es legítimo tal reproche: sería como pedir al propietario de un inmueble que comparta su casa con un okupa que ha irrumpido en su hogar habitado.

Sea como fuere, la Primavera Árabe ha llegado también al pueblo saharaui y un grupo de ellos está promoviendo estos días una alternativa al Polisario: la Agrupación Saharaui Democrática (ASD). Uno de sus fundadores y militante, Mohamed Jatri, me contaba ayer por la tarde cómo “el Polisario ha hecho muchísimas cosas buenas, pero queremos que el pueblo saharaui elija libremente a sus representantes”, más allá de un partido único.

Como sucede en el resto del mundo, algunos saharauis -Mohamed asegura que muchos, pero no se aventura a dar una cifra exacta- se han empapado de cierto aire sano de indignación, tratando de mejorar el sistema establecido, superando inercias que pueden rozar la esclorosis en algunos aspectos. Mohamed habla de “falta de transparencia a la hora de comunicar al pueblo el estado de las negociaciones”, habla de “desigualdad en los campamentos de refugiados, donde unos se han enriquecido con la ayuda humanitaria y a otros apenas les llega”. En suma, habla de una sociedad imperfecta, como todas, en las que 36 años de ostracismo en el desierto más duro de la Tierra no han sido obstáculo para que adolezca de ciertos males.

La Agrupación Saharaui Democrática es un proyecto vivo, en gestación, que aspira a organizar en los campamentos de refugiados su primer congreso -para elegir democráticamente a sus representantes- el mes que viene, un mes antes que el XIII Congreso del Polisario, en el que también se renovará a sus mandatarios.

¿Cómo reaccionará el Frente Polisario? Ayer charlé también con Bucharaya Beyún, delegado del Frente Polisario en España. Su postura es tajante: “le están tomando el pelo, no hay tal partido nuevo”. Según Beyún, “se trata de una nueva estrategia de Marruecos para dividir al Polisario; lleva meses intoxicando y cuando se acerca un congreso, siempre lo hace”. El delegado no duda en afirmar que “muchos periodistas le están haciendo el trabajo sucio a Marruecos, difundiendo estas noticias, porque si alguien quiere opinar, incluso exponiendo teorías pro-marroquís, lo puede hacer libremente en el Congreso del Polisario, donde hay voz para todos, donde convergen muchas corrientes diferentes”.

Yo no sé si Marruecos está detrás o no. El tiempo lo dirá, para eso es implacable. Hoy por hoy, tan sólo sé que Mohamed, como su hermano Saleh -también fundador de la ASD-, son hijos de un veterano de guerra, ex capitán de la marina saharaui, que arrastra su pierna derecha destrozada por una mina -probablemente Made in Spain- durante un ataque contra el muro en los 80. Llevan la misma sangre que este beduino al que el propio Abdelaziz ha pedido en alguna ocasión asesoramiento militar, son hijos de un saharaui “más amigo de morir en el frente que devorado por las moscas en la jaima”, como describía mi amigo Nacho Para en una de sus impagables crónicas.  Y quieren que sea el pueblo saharaui quien elija si quiere partido único o no, si desea que el Polisario sea el representante legítimo del pueblo. Si cuaja la ASD, si no está detrás Mohamed VI, ¿lo permitirá el Polisario?

Mohamed admite que “esperamos cualquier cosa”, pero se muestra confiado en que “el Polisario sabrá estar a la altura”.