Posos de anarquía

Lugo terrorista

Lugo terrorista. No lo digo yo... seguramente lo diría nuestro ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, si pudiera echarle el guante al ya ex presidente paraguayo. Y se lo diría con su reforma del Código Penal en mano, por la que la resistencia pasiva se considera atentando a la autoridad y convocar manifestaciones por Internet puede llegar a ser delito de integración en organización criminal. Habría que ver cómo actuaría nuestro ministro del Interior si, como sucede en Paraguay desde el golpe, 300 personas se concentrarán todos los días en la sede de la televisión pública para protestar por la maniobra de Franco.

No deja de llamar la atención que el Gobierno español no haya condenado el golpe y se haya limitado a hablar de "crisis política", apuntando desde Exteriores que "el Gobierno español ha tomado nota de la decisión del Presidente Lugo de acatar la resolución del Senado por la cual le destituía de su cargo".

Mientras, Paraguay Resiste. Ese es el nombre del portal creado para defender la postura de Lugo, que prepara una gira a lo largo del país con objeto de explicar a los ciudadanos cómo se ha producido realmente su destitución. Mañana mismo se ha convocado una manifestación bajo el lema "No al golpe en Paraguay, por una Latinoamérica unida y democrática". A pesar de ser un país donde no se superan las dos líneas de banda ancha por cada 100 habitantes, la actividad en las redes sociales es frenética... lógicamente soportada desde fuera. Hoy mismo, un grupo de hackers atacó varias páginas oficiales, cambió la agenda del golpista Franco y envió comunicados a la prensa anunciando su dimisión.

Lugo podría ser candidato al senado en las elecciones de 2013.  Ya ha admitido que "lo estamos analizando con mi equipo político y con las bases también. Ellos deciden. Queremos una democracia participativa, protagónica, de rostro ciudadano". Y va por buen camino; al menos, sus actos son acordes con sus palabras: hoy ha anunciado su renuncia a darse un baño de multitudes en la cumbre del Mercosur, que se celebra esta semana en Argentina, a pesar de que la mayor parte tanto de Mercosur como de Unasur están de su parte. Sin embargo, lo ha rechazado para "no influir" en las discusiones y decisiones que tomen los gobiernos participantes. Precisamente, la cartera de García-Margallo asegura estar en contacto con los países de ésta última -que casi unánimamente apoyan a Lugo y no reconocen el Gobierno de Franco-, deseando "colaborar con ellos para ayudar a Paraguay a superar esta situación".

Pero no condena, no condena.